MILEI Y GEORGIEVA: LA FOTO DE LA VERGÜENZA MIENTRAS EL PAÍS REAL SE DESANGRA

El retorno del vampiro y la rendición de la soberanía.  El show de la pleitesía mientras la calle ruge.

 

Por Jesús Marcelo Delise [email protected] 

La escena desplegada en Balcarce 50 roza el grotesco histórico. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, fue recibida con bombos, platillos y alfombra roja por la administración de Javier Milei, sin embargo, del otro lado de las rejas, en la calle real, donde la vida doliendo se siente a diario, multitudes se agolparon para clamar un «Malvenida Georgieva» que resonó no solo en la Plaza de Mayo, sino también en Neuquén, destino de su próxima escala.

Mientras el Gabinete nacional se alineaba como alumnos ante la inspectora para rendir cuentas, el FMI demostró una vez más su naturaleza, la de un organismo parásito que consume al más puro estilo vampírico, las fuerzas, los recursos y la sangre del pueblo argentino.

La postal que completa el itinerario de la titular del FMI resulta desgarradora en su simbolismo. Tras ser recibida en la Casa Rosada por un Gabinete alineado para rendirle cuentas, Kristalina Georgieva viaja a Neuquén para inspeccionar el yacimiento no convencional de Vaca Muerta. No se trata de una visita de cortesía ni de un genuino interés por el desarrollo industrial argentino: es la mirada del acreedor que viaja al territorio para monitorear el botín con el que se cobrará la deuda.

 

 

La memoria histórica y el dogma neoliberal

Cuesta no mirar atrás y sentir el peso del contraste, lejos, pero vivo en la memoria colectiva, quedó aquel hito de Néstor Kirchner, cuando en un acto de soberanía política y dignidad nacional, canceló de contado la deuda con el organismo, cortando de cuajo la tutela económica del FMI sobre las decisiones del país. Aquella independencia duró hasta que la derecha, de la mano de Mauricio Macri, volvió a abrirle las puertas al verdugo histórico, endeudando a generaciones enteras en un movimiento que sepultó cualquier margen de autonomía.

Hoy, la paradoja cobra tintes ridículos. Cabe recordar las propias palabras de Javier Milei cuando afirmaba, sin despeinarse, que recurrir al Fondo Monetario era «no saber gobernar y fracasar en la gestión». Hoy, su administración no solo abraza al Fondo, sino que le rinde tributo servil, entregando los destinos de la patria a sus dictámenes tecnocráticos.

 

Tono de coach para un país en estado de coma

Georgieva se retiró de las conferencias usando un tono pseudo motivacional, propio de un coach ontológico, lanzando al aire preguntas desgajadas de la realidad: “¿Están listos los argentinos para ser perseverantes?”. La traducción real de su arenga es brutal: ¿están listos para seguir pagando el ajuste y entregar sus riquezas?

Detrás de la sonrisa institucional y los halagos de rigor, la verdadera definición cayó como un mazo: no habrá más dólares para Milei. El FMI dio por sentado que Argentina no requerirá financiamiento adicional porque en 2027 se inicia la etapa donde el flujo neto vuelve a ser favorable al organismo, exigiendo vencimientos por más de U$S 6.500 millones. Ademas el propio FMI terminó admitiendo a regañadientes lo que la sociedad padece día a día, el mentado «crecimiento» está concentrado en apenas cuatro sectores primarios y no se traduce en empleo, ni en la mejora de los ingresos de la gente.

 

 

Cada reverencia ante el organismo internacional consolida un esquema de entrega y sometimiento:

 

Soberanía rifada: Se rematan las tierras y las riquezas energéticas al mejor postor, comprometiendo los recursos estratégicos en alianzas geopolíticas con Estados Unidos e Israel que amenazan con dejarnos sin patio trasero.

Ajuste feroz: La contrapartida de cumplir con las metas fiscales es el desprecio por la vejez, reflejado en jubilaciones de miseria, sumado a recortes salvajes en educación, ciencia y salud pública.

Modelo primarizado: Una economía de enclave que devora el consumo interno mientras el país real permanece en estado de coma.

La visita de Kristalina Georgieva deja al descubierto la verdadera cara del proyecto en curso, un alineamiento automático que transforma la política económica en un ejercicio de cobranza permanente, donde la perseverancia pedida al pueblo no es más que la exigencia de aceptar, en silencio, el despojo.

La imagen de mañana donde el FMI estará sobrevolando las tierras patagónicas reafirmaran el carácter extractivista del programa económico. Se abrira paso a un modelo de enclave donde los recursos naturales son hipotecados para sostener las metas fiscales y los vencimientos de la deuda, dejando a la población local el costo social, ambiental y productivo de la entrega.

La gira de Georgieva por Neuquén no ara más que ratificar la sentencia implícita en cada acuerdo con el organismo: mientras la patria se remata, los verdaderos dueños del crédito vienen a custodiar lo que consideran su garantía.

No hay lugar para medias tintas ni para la tibieza de los discursos diplomáticos, estamos presenciando un saqueo planificado y una capitulación histórica.

Que la máxima figura del FMI pise el suelo argentino como si fuera un virreinato propio, no es solo una provocación; es el síntoma de una administración gubernamental servil, inútil para defender los intereses nacionales e infinitamente rapaz para entregar el esfuerzo de cuarenta y siete millones de personas.  Javier Milei y su equipo no solo fracasaron en cada una de sus promesas de independencia y prosperidad, sino que han demostrado ser los mejores capataces de los acreedores extranjeros, reduciendo el Estado a una mera ventanilla de cobranzas para el capital financiero transnacional.

Luis Caputo habló tras la reunión con la titular del FMI: “Quiere ver cómo  se desarrolla Vaca Muerta con sus propios ojos” | TNRendirle pleitesía al Fondo mientras se le da la espalda a los jubilados, a los trabajadores y a los jóvenes sin futuro, es un acto de cobardía política. Entregar Vaca Muerta, las tierras patagónicas y las reservas estratégicas a cambio de la bendición de Washington, asi como los recursos energéticos a Gran Bretaña y el estado de Israel, no es gobernar, es rematar la patria al mejor postor.

Pero la memoria de los pueblos no se borra con spots publicitarios ni con arengas de coach ontológico. La Argentina supo romper las cadenas del Fondo Monetario en el pasado y sabrá volver a ponerse de pie. El repudio que retumbó en las calles ante la llegada de Kristalina Georgieva es solo el anticipo del juicio popular, un rechazo categórico, profundo y definitivo a este gobierno saqueador y a la tiranía de una deuda ilegítima que pretenden saldar con la sangre y el futuro del pueblo argentino.

¡La patria no se vende, se defiende!