Cristo: ausente necesario. El silencio revelador en el discurso Mileísta

Durante su visita al templo evangélico “Portal del Cielo” en Chaco, Javier Milei ofreció un discurso cargado de referencias bíblicas, pero centrado exclusivamente en el Antiguo Testamento. Allí exaltó valores como el orden, la ley y la responsabilidad individual, y calificó la justicia social como “pecado capital”. Esta elección no parece casual: evita el mensaje disruptivo de los Evangelios, donde Jesús bendice a los pobres, reparte pan sin preguntar por merecimientos y cuestiona abiertamente la acumulación de riqueza.

 

Por Jesús Marcelo Delise [email protected]

El silencio sobre Cristo no es solo una omisión teológica, sino una estrategia discursiva, el Evangelio introduce una ética del cuidado, del compartir, del amor al prójimo sin condiciones, en cambio, el Mileísmo se apoya en una lógica de mercado donde el éxito económico se convierte en virtud moral. Esta inversión de valores transforma al rico en «héroe0» y al pobre en sospechoso, lo que choca frontalmente con el mensaje cristiano de Mateo 19:24.

En un país donde el cristianismo ha moldeado buena parte del imaginario colectivo, esta interpretación selectiva de la fe puede tener efectos profundos,  ya que no sólo redefine lo que se considera virtuoso, sino que también desplaza el eje de la solidaridad hacia el individualismo, y en ese desplazamiento, el Cristo que incomoda queda fuera del relato.

Cristianos Gays » Multiplicación de los panesLa escena de la multiplicación de los panes y los peces, relatada en los cuatro Evangelios (Mateo 14:13–21, Marcos 6:30–44, Lucas 9:10–17 y Juan 6:1–15), no solo narra un milagro, sino que encarna una ética radical: la compasión sin condiciones.

Jesús no pregunta por méritos, no exige credenciales. Ve el hambre y responde con pan, ese gesto, en clave política, desarma cualquier lógica de exclusión.

Este relato no es solo espiritual, sino profundamente político. Jesús no privatiza el pan, lo multiplica y lo reparte. No hay mercado, hay comunidad. No hay mérito, hay necesidad. Y en ese gesto, se funda una ética que incomoda a quienes construyen su poder sobre la desigualdad.

Al evitar el Evangelio, Milei esquiva el corazón del cristianismo: el Cristo que bendice a los pobres, que reparte sin cobrar, que denuncia la idolatría del dinero, en su lugar, se apela al Antiguo Testamento como fuente de orden, castigo y merecimiento, lo que permite justificar una visión de mundo donde la pobreza se interpreta como culpa y la riqueza como virtud.

Cuando se excluye a Jesús del relato, no se está haciendo teología, se está haciendo política. Y lo que queda es una Biblia sin Cristo, una fe sin compasión, una espiritualidad al servicio del poder. No es un cristiano incómodo, es un operador ideológico que usa lo sagrado para legitimar lo cruel.

La Biblia es más que un texto sagrado, es un pilar simbólico de la cultura occidental, sin embargo, su uso político puede convertirla en una herramienta de legitimación ideológica. Javier Milei, presidente de la Nación, ha optado por invocar este texto con fervor, pero omitiendo sistemáticamente al Cristo de los Evangelios,  y esta elección no es ingenua, el silencio sobre Jesús revela una estrategia discursiva que evita confrontar una ética incómoda.

Milei apela exclusivamente al Antiguo Testamento, donde el orden, el castigo y el merecimiento estructuran la narrativa, esta visión permite justificar una lógica política en la que el sufrimiento se interpreta como consecuencia del pecado, y la justicia social como una amenaza al mercado, la figura del Dios del castigo le es funcional, la del Hijo del Hombre, no.

El Cristo de los Evangelios multiplica el pan y lo reparte, lo hace sin preguntar quién lo merece. Lo hace como quien funda una ética radical: una política del cuidado, una comunidad que no responde al mérito, sino a la necesidad, en esa escena, la multiplicación de los panes, tiene un programa de redistribución y justicia social incompatible con el modelo libertario. Ahí es donde el discurso de Milei se vuelve inviable.

No se puede invocar la fe cristiana excluyendo a su fundador sin consecuencias, el presidente cita la Biblia, pero omite a quien dijo: “Tuve hambre y me disté de comer”. reivindica a los ricos, pero evita a quien los cuestionó, este silencio no es teológico: es político, es el silencio de quien sabe que Cristo rompe el relato, de quien prefiere un Dios severo que bendice el mercado antes que uno que bendiga a los excluidos.

Invasión del Amor de Dios | DataChacoEl Congreso Mundial Invasión del Amor de Dios, no fue solo una actividad religiosa, sino un acto cargado de significados políticos, económicos y culturales.

Javier Milei participó el sábado 5 de julio en el cierre del congreso evangélico organizado por la Iglesia Portal del Cielo en Resistencia, Chaco. Fue su primera aparición en un culto evangélico masivo como jefe de Estado.

Aunque el acceso al acto donde estuvo Milei fue gratuito, el resto del congreso requería entradas pagas que iban desde los $30.000 hasta los $100.000.0

El templo, con capacidad para más de 20.000 personas, fue inaugurado ese mismo fin de semana tras una década de construcción financiada por la comunidad.

La presencia presidencial en un espacio religioso de alto perfil, con entradas costosas y una retórica espiritual, configura un gesto político que busca legitimación moral.

Milei, agradeció al gobernador Leandro Zdero y reafirmó su rechazo al “falso dios del Estado”, una frase que no sólo desacredita la idea de justicia social estatal, sino que reconfigura al Estado como enemigo espiritual.
La afinidad con los organizadores y la “visión cristiana” del espacio no incluye, como ya señalamos, al Cristo de los Evangelios, la figura de Jesús el que reparte pan, el que bendice a los pobres, el que cuestiona la riqueza queda fuera del relato, en su lugar, se instala una espiritualidad que valida el mercado, la meritocracia y la exclusión como orden natural.
¿Podemos sumar este episodio como un capítulo titulado “El templo como escenario del poder”, donde se analice cómo la arquitectura religiosa, ¿el costo de acceso y la retórica presidencial configuran una nueva liturgia política? Yo creo que si

Medios como Minuto Neuquén reportaron que el evento fue calificado como un nuevo escándalo presidencial, debido al discurso cargado de referencias religiosas y políticas, y al sistema de entradas pagas que alcanzaban hasta los $100.000, la combinación de espiritualidad, espectáculo y política encendió críticas sobre el uso de símbolos religiosos para legitimar un modelo económico excluyente.
El hecho de que Milei haya sido declarado “Huésped de Honor” y que el evento se realizará en el templo evangélico más grande del país, con capacidad para más de 20.000 personas, fue interpretado por algunos sectores como una estrategia de acercamiento al electorado evangélico en crecimiento, sin embargo, también se cuestionó la falta de agenda oficial en la provincia y el carácter elitista del evento, dado el costo de las entradas.

No deberíamos asombrarnos si los milagros fluyen como símbolo de un espectáculo al buen estilo stand up en este tipo de eventos,  pero cuando nos enteramos que Jorge Ledesma anfitrión de una noche mágica para el mileismo,  tiene la capacidad de poner en una caja fuerte 100 pesos y transformar ese dinero por un milagro de las fuerzas del cielo en 100mil dólares automaticamente se me viene a la cabeza que nuestra economía esta saldada y Javier Milei podria ser tranquilamente el segundo presidente en la historia que  pagará al tiqui taca  sus compromisos con el FMI un hallazgo enorme del Mileimos para hacer frente a nuestra deuda externa

Çorriendome del eje al menos unos segundo, me permito preguntar  ¿Qué tienen en común según usted, las distintas vertientes tan odiadas, hablo claramente del socialismo, el kirchnerismo y el peronismo?

El discurso completo de Javier Milei en Chaco en un templo evangélico - LA  NACIONPara Javier Milei es muy simple, tanto el socialismo como el peronismo promueven un Estado que “les quita a unos para darle a otros”, lo que él considera injusto y contrario a los valores judeocristianos, y este discurso muy desfigurado, se basa en una visión libertaria que rechaza la intervención estatal, la redistribución de la riqueza y la justicia social como principios rectores del sistema político argentino.

Se Partimos de este pensamiento que parece esquizofrénico quisas descubramos que tenemos la imagen al revés de la historia, además claro está, de contradicciones en su relato existencial, ya que rechaza al estado, pero se postula para conducirlo, quisas para amortiguar tanta locura mientras disfruta del poder que le dio su mandato presidencial vía twitter.

 

Para cerrar:

Cristo ya es un desaparecido en nuestra liturgia Mileista,  Jorge Ledesma podría ser una gran adquisición, el  programa económico, ya que tiene la capacidad de poner en una caja fuerte 100 pesos y transformar ese dinero por un milagro de las fuerzas del cielo en 100mil dólares un hallazgo enorme que podría solucionar por ejemplo nuestra deuda con el FMI ya que tiene el poder de transformar 100 pesos en 100mil dólares.

La locura sigue andando y ya no se trata de Socialismo, de Peronismo o Kirchnerismo, parece que ahora, el cristo que todos conocemos, se transformara en un Comunista más de este mundo moderno y a los comunistas hijos de puta según el liberalismo de Milei hay que exterminarlo.

¿Javier Milei abra comenzado desde el  Portal del Cielo” en Chaco su operativo exterminio Cristiano? el tiempo nos irá diciendo cómo termina esta historia, donde el presidente de todo los argentinos  vive su cuento de Alicia en el país de las maravilla y se transforma en la reina de corazones mientras la argentina se cae por el agujero del conejo.