El «Show del Ajuste» y el Blindaje del Silencio

La política argentina sumó este miércoles un capítulo que oscila entre lo institucional y lo bizarro.

 

Por Jesús Marcelo Delise [email protected] 

Una Jornada que por momentos describían un Ambiente alejado de la cámara de diputados, con sabor más bien a estadio de fútbol, más «hinchada» oficialista, junto a una oposición que no quería guardarse nada

Un discurso bajo libreto y sospechas de bolsillo

Adorni, que regresaba al ruedo tras el traspié mediático de sus propiedades incluido viajes al estilo magnate, leyó durante dos horas un guion que no dejó espacio a la improvisación.

Se apoyó en los pilares del credo libertario: hablamos claro está del «ajuste más grande de la historia» y el fin de los piquetes entre tantos. Sin embargo, el elefante en el recinto eran las causas judiciales por su patrimonio.

Su defensa fue escueta pero tajante: “No cometí ningún delito”, prometiendo que la Justicia le daría la razón, todo esto, mientras una oposición respondía con risas irónicas.

La disposición del gabinete no fue azarosa. A la derecha de Milei, el ala económica y social (Caputo y Pettovello); a la izquierda, el ala política y técnica (Sturzenegger y Bullrich). La presencia de Alejandro Álvarez (Políticas Universitarias) en pleno paro docente y la de Santiago Caputo el estratega en las sombras, completaron una foto de unidad que buscó contrastar con la caída en la imagen positiva que el Gobierno empieza a registrar en las encuestas.

Si el oficialismo buscó institucionalidad, otros sectores buscaron el barro, mientras el cruce entre Milei los diputados y periodistas se transformaban en el punto más complejo de la máxima tensión vivida dentro del Congreso.

Las acusaciones de «cómplice de genocidio» por el alineamiento con Israel, un Milei fuera de sí gritando desde el palco: “¡Ustedes son los asesinos!”, apelando a su conocida (y cuestionada) cifra de los 150 millones de muertos adjudicados al comunismo y todo esto con un contraste donde Myriam Bregman bautizaba a Adorni como «Aloe Vera» (por sus crecientes propiedades), Por Oro lado, el bloque de Unión por la Patria mantuvo un «silencio zen», una estrategia defensiva para evitar que el jefe de Gabinete abandonara la sesión antes de las preguntas.

 

Puede ser una imagen de el Despacho Oval

 

Respuestas a medida y silencios selectivos

Tras varios cuartos intermedio que Adorni utilizó para recibir instrucciones, las respuestas dejaron sabor a poco para los sectores afectados por el ajuste.

Educación: El Gobierno ratificó que no cumplirá la Ley de Financiamiento Universitario por falta de fondos, calificando cualquier ejecución como «fuera de la ley».

Vivienda: Ante el aumento exponencial de los alquileres, Adorni se limitó a celebrar la «libertad de mercado» y el aumento de la oferta, ignorando que los precios duplican la inflación.

Discapacidad: En medio del escándalo de coimas en la ANDIS, el enfoque oficial sigue siendo auditar a los beneficiarios más que a los propios funcionarios.

¿Hacia una moción de censura?

El cierre de la jornada dejó una pregunta flotando en el aire de los pasillos parlamentarios: ¿Tiene la oposición la voluntad real de avanzar contra el Jefe de Gabinete? El pedido de moción de censura lanzado por Bregman es una herramienta constitucional potente, pero requiere de un consenso que hoy parece lejano frente a un peronismo que prefiere el silencio y un bloque libertario que, a pesar de los pochoclos de Paulón y los carteles de la izquierda, logró que Adorni saliera del recinto al menos, por ahora y sin dar explicaciones contundentes sobre su patrimonio o el colapso del transporte.

Manuel Adorni, compareció ante la Cámara de Diputados para cumplir con su deber constitucional, pero lo que debería haber sido un informe de gestión, se transformó en una puesta en escena de blindaje político total. Con el presidente Javier Milei y el gabinete a pleno, ocupando los palcos en una suerte de «hinchada» lo cierto es que el oficialismo cerró filas en su momento más delicado.

 

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No cabe dudas que la interpelación al ministro Manuel Adorni en Diputados se convirtió en un acto político cargado de tensión, donde expuso durante casi siete horas, negó las acusaciones de enriquecimiento ilícito y aseguró que no renunciará, mientras Javier Milei protagonizó un show tribunero con insultos a legisladores y periodistas.

Hubo cánticos, aplausos, gestos de corazón y hasta pochoclos en los palcos, lo que desvirtuó el carácter institucional de la interpelación.

Además no está demás afirmar que se registraron agresiones verbales contra periodistas acreditados de parte de un Milei desbocado, una línea política de confrontación que ya había mostrado el gobierno al restringir el acceso de la prensa a la Casa Rosada.

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La interpelación que debía ser un informe de gestión institucional terminó convertida en un acto partidario: Adorni defendió su inocencia y se negó a renunciar, mientras Milei y su entorno transformaron el Congreso en un escenario de militancia, con insultos y gestos tribuneros que profundizaron la grieta política y deterioraron la relación con la prensa.

Mientras tanto del otro lado de la muralla de un congreso jubilados, trabajadores, discapacitados, todos juntos orquestando una protesta que por momento es solo escuchada al compa de los garrotes y el gas pimienta.

El futuro debería ser prosperó pero en el mundo de Milei solo es una proyección para ser cada Dia mas infumable. –