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Cecilia Roth: «A partir de cierta edad no se cuentan historias de mujeres»

ES LA ÚNICA CHICA ALMODÓVAR NO ESPAÑOLA, ES TAMBIÉN AQUELLA IMAGEN INOLVIDABLE ENTRE UN ÁNGEL Y UN RUBÍ, PERO SOBRE TODO ES LA PROTAGONISTA DE LAS PELÍCULAS MÁS ICÓNICAS DEL CINE HISPANOPARLANTE CONTEMPORÁNEO. EN ESTA ENTREVISTA ANALIZA SU PRESENTE DE MUJER EN UNA INDUSTRIA DE VARONES Y REPASA UNA CARRERA SIGNADA POR EL COMPROMISO ARTÍSTICO.

La excusa para dialogar con Cecilia Roth fue el estreno de En cumplimiento del deberde Jorge Gaggero, donde pone su voz al documental que narra la tragedia del incendio en los depósitos de Iron Mountain en 2014. Este hecho, en el que diez bomberos voluntarios murieron tratando de detener el fuego y otros dos se suicidaron tiempo después, tuvo réplicas exactas en otras partes del mundo que demostraron un plan sistemático de la empresa y sus directivos por ocultar pruebas.

En diálogo con El Planeta Urbano, nuestra actriz más internacional, dueña de un recorrido brillante y con un presente luminoso de nuevos proyectos, reflexiona sobre la justicia, el rol de la mujer en el cine a partir de determinada edad y el recuerdo de algunos trabajos emblemáticos, así como también, cómo no, sobre los 30 años de El amor después del amor y su relación con Fito Páez.

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Cecilia Roth Le Puso Voz A «En Cumplimiento Del Deber», El Documental De Jorge Gaggero Que Narra La Tragedia Del Incendio En Los Depósitos De Iron Mountain En 2014.

–Te enteraste del incendio volviendo a Buenos Aires, te comprometiste con la historia y ahora se estrena este documental, ¿qué sensaciones tenés sobre un caso en el que aún no hay justicia?

–No hay justicia. Son estos casos en los que la Justicia, no sé, mete todo en un cajón y vuelve a salir porque alguien hace una nueva denuncia. Un nuevo creyente, y ahí empieza todo desde el principio y surge la pregunta de si fue intencional. Es una repetición del recuerdo de algo tremendo, porque en todos los juicios, evidentemente, los testigos son las familias, y es como no terminar de cerrar, no poder hacer un duelo real por sus muertos voluntarios, porque son bomberos voluntarios llenos de solidaridad, de sueños.

Para mí, ser bombero voluntario es tener mucha vocación de solidaridad, de querer que no se incendie, que no se destruya todo, que no mueran personas. Es una elección muy particular. Eso a mí me toca mucho y me toca que salga a la luz con un documental que es extraordinario y que termina de armar el rompecabezas de todo esto; de cómo funcionó, de lo que hay detrás, de todos los países que tenían Iron Mountain donde pasó lo mismo. Y solo acá hubo muertos, pero en esos países se quemaron todos los papeles que podían servir para inculpar a grandes empresas, que siempre se salvan.

–Cuando te llegó la propuesta, siendo reconocida en todo el mundo, ¿eras consciente de que tu voz iba a visibilizar aún más?

–En general no me pienso a mí desde afuera. Me importaba y me importó lo que iba a contar la película, me importó darle luz a todo lo que estaba oscuro y me importó poder contar y narrar de la mejor manera posible para que no sea una voz distante de los hechos.

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“A Partir De Cierta Edad No Se Cuentan Historias De Mujeres. En General, Los Personajes Protagonistas Y Casi Todos Los Secundarios Son Hombres. Es Una Pregunta Que Habría Que Hacerse Desde Un Lugar De Género Directamente, No Desde El Cine Nada Más: ¿Por Qué Todavía Los Protagonistas De La Vida, De Las Historias, Son Los Hombres?”

INDUSTRIA DE VARONES

–Sos una de las pocas actrices argentinas, más allá de la proyección internacional que siempre tuviste, que sigue interpretando roles protagónicos en el cine. ¿Por qué cuesta tanto que la industria audiovisual genere proyectos con mujeres encabezando?

–¿Por qué cuesta tanto? Si tuviera la respuesta quizás me quedaría más tranquila. Siempre pienso “esta es la última”.

–¿Pensás eso?

–Me pasa, y por suerte hay proyectos a futuro, pero hay algo evidente y clarísimo y es que a partir de cierta edad no se cuentan historias de mujeres. En general, los personajes protagonistas y casi todos los secundarios son hombres. Es una pregunta que habría que hacerse desde un lugar de género directamente, no desde el cine nada más: ¿por qué todavía los protagonistas de la vida, de las historias, son los hombres? Es como si no hubiera historias, como si la gente de 60 años no viviera.

–¿En algún momento pensaste que no iban a venir más películas?

–Tuve un momento tipo puente entre una edad y otra, cuando empezás a dejar de ser la chica… voy a decir una guarrada: la chica a la que se cogen, la chica guapa con problemas. Hablo en general, no hablo de particularidades, pero de pronto hubo un puente en el que yo no sabía hacia dónde iba, qué miraban, qué veían en mí, cómo me veían, para hacer qué. Le encontré la vuelta dándome cuenta de quién soy en este momento, de cómo estoy, de qué es lo que yo quiero contar y de lo que no contaría o lo que no haría.

Ahí creo que todo empezó a fluir de otra manera. Son altos y bajos en la vida, que por supuesto involucran tu profesión, tu oficio. Yo no separo, para mí lo que te está pasando en la vida te sucede en el trabajo; si estás en un momento de introspección, de poca expansión, de resolver situaciones, de cambio, de quitarte una capa más, es difícil saber para dónde ir y que sepan para dónde llevarte también. Pero después hay un “aquí me quedo un rato, en este lugar me quedo un rato”.

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“No Puedo Hablar De Mí Como ‘La Musa’, No Sé, No Puedo Hablar De Mí En Esos Términos. Yo Vivo Dentro De Mí. Es Medio Difícil Pensarlo.”

ES SOLO UN RATO NO MÁS

–Treinta años de El amor después del amor, ¿cómo fue ser la musa de un disco tan emblemático?

–No sé, porque una cosa es vivirlo y otra cosa es verlo de afuera. No puedo hablar de mí como “la musa”, no sé, no puedo hablar de mí en esos términos. Yo vivo dentro de mí, es medio difícil pensarlo.

–Pero vimos esa conexión entre ustedes en uno de los recitales. Quizás “musa” no es la palabra, pero fuiste una inspiración para el disco más vendido de la historia del rock argentino, es hermoso.

–Creo que las cosas que son así no se piensan; era un momento de mucha creatividad porque el amor te produce eso, y además de cada una de las canciones, estás viviendo. Las canciones tienen que ver con momentos muy puntuales, tengo el recuerdo de cómo fue esa grabación, tengo la cercanía de todo eso, de mi vida, esto es mi vida. No me puedo poner en el lugar de la musa, mi vida fue estar ahí y ser parte de eso.

–¿Y entra en la cabeza que ya pasaron 30 años? A mí me cuesta dimensionarlo.

–A mí me cuesta dimensionarlo todo. Para mí el tiempo es circular, no va para adelante, circula, tengo esa sensación. La distancia de 30 años de la creación inicial del disco le da más hondura a aquello que se dijo en ese momento. Es muy gracioso porque a veces vemos que alguien canta uno de los temas y yo no me sé las letras… ¡no me las sé! O sea, las sé más o menos, pero de pronto es “¿cómo era?, ¿tenías un vestido y un amor o no tenías?”. Y hay cosas muy puntuales y muy únicas que las conozco porque están sucediendo ahí, conmigo formando parte de eso: los 30 años, ahora incorporando a Martín (N. de la R.: Martín Páez, su hijo de 21 años) al grupo de trabajo de Fito, eso también convoca a pensar que lo hemos hecho bastante bien.

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El Emotivo Momento En El Que Fito Páez Le Cantó A Cecilia Roth El Tema «Un Vestido Y Un Amor», En El Movistar Arena, En El Marco Del Tour El Amor 30 Años Después Del Amor

–Bueno, la conexión que vimos también es eso, ¿no? Uno dice “se siguen amando a pesar de no estar en pareja”.

–Es que me doy cuenta a través del tiempo de que no sé si creo en las relaciones de convivencia permanente. Creo en el amor para toda la vida, pero para toda la vida que va cambiando, va mudando, se va transformando en un amor más profundo, sin duda, y menos histérico, un amor más noble. Pero, ¿a dónde va, cómo va y todo eso? La vida lo llevará.

EN BUSCA DE UNA ESTRELLA

–Vamos a hablar de algunos trabajos tuyos, ¿qué recordás de la película Todo sobre mi madre, dirigida por Pedro Almodóvar?

–Todo. Disfruté mucho del rodaje. Me acuerdo de que me llamó Pedro para hacer este personaje, y es una película que se convirtió en un ícono. Obviamente, nadie lo sabía en esos momentos que estábamos filmando, pero se convirtió en una película que habla de la soledad entre mujeres, de la muerte de un hijo, de cómo se vive con ese agujero. Y hay amigas, muchas amigas, y esa relación entre esas mujeres creo que les salva la vida a todas. La disfruté enormemente: la verdad es que la disfruté y la sigo disfrutando.

–Otra película clave en tu carrera es Un lugar en el mundo.

–Hermosura total, película hermosa. Adolfo Aristarain, además de ser un gran amigo, es para mí uno de los grandes directores del mundo, no de la Argentina. Y creo que fue la primera película en la que yo entendí cómo se narraba un cuento, cómo formar parte de un elenco que narraba un cuento, que era lo más importante: la narración de ese cuento a través de cada uno de esos personajes.

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“Creo En El Amor Para Toda La Vida, Pero Para Toda La Vida Que Va Cambiando, Va Mudando, Se Va Transformando En Un Amor Más Profundo, Sin Duda, Y Menos Histérico, Un Amor Más Noble.”

–¿Extrañás hacer teatro?

Voy a hacer teatro muy pronto, el año que viene, con Lluís Pasqual, uno de los grandes directores de teatro español, para mí uno de los grandes directores del mundo vivo, a la altura de Peter Brook.

–Y te hicieron un homenaje en el Festival de Cine de Punta del Este.

–Esto de los homenajes a la trayectoria, que me está sucediendo desde hace un par de años, es como “¿me están despidiendo?”. Pero estoy empezando a disfrutar desde otro lugar porque me producía mucho pudor y no me reconocía en aquella actriz, en aquella mujer que se homenajeaba. La palabra “homenaje” ya me parece un delirio, pero ahora lo estoy viviendo con naturalidad, no me enrosco.