Motosierra en el Sedronar: el sálvese quien pueda en adicciones

Casas convivenciales, tratamientos y toda una organización comunitaria en peligro. Empezaron a enviar notificaciones para cerrar 50 lugares de unos 500 que existen en todo el país, con la promesa de continuar así mes tras mes hasta cerrar casi la totalidad antes de diciembre.

Un sábado a la mañana de hace unos cuantos años atrás me suena el alerta de un Nextel que tenía en aquel momento. «Nico, el Toto se quiere internar, está acá en casa y me dijo llorando que quiere dejar la droga«. Quien hablaba era la Edy, que había perdido un hijo asesinado en alguna bronca del barrio. Cada vez que encontraba al Toto al borde del abismo no podía más que recordar el dolor de aquella pérdida.

Edy es una de las fundadoras del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y de la cooperativa Amanecer de los Cartoneros. Recurrió a la organización frente a la situación de su hijo porque hacía unos meses habíamos logrado una especie de convenio con una clínica privada para tratar las adicciones.

Lo primero que hice entonces fue ver cómo hacíamos para llevarlo. En la corta experiencia que empezábamos a construir con ese tema era la primera vez que el llamado implicaba una decisión voluntaria de un pibe que estaba ahogado en la pipa. La mayoría de las veces esos llamados de diferentes compañeras eran más ‘ayúdenme, se va a morir’, ‘le está robando todo’, ‘lo van a matar’ o ‘lo van a meter preso`’.

Cuando contactamos a la clínica nos dijeron que solo recibían gente los días de semana, que teníamos que esperar hasta el lunes. ¿Cómo podíamos hacer para que esas ganas con las que Toto se había levantado un sábado a la mañana perduren hasta el lunes sin el impulso y la necesidad visceral de volver a quemar no le ganara? Era imposible.

Empezamos a llamar a todo el mundo buscando alguna ventana de posibilidad. En eso me llama Juan y me dice «ahí hablé con unos pibes que están en Rodríguez, dicen que tienen un lugar, te paso el teléfono y llamá».

A las 2 horas estábamos con el Toto, su Mamá y su hermano camino a La Fraternidad, partido de General Rodríguez. Todavía hoy recuerdo al Toto mirando por la ventana en un trance personal y en silencio todo el viaje. Triste, esperanzado, arrepentido, convencido, nunca supe cuál era su sentimiento en ese viaje. Llegamos a la tarde noche, el sol ya se había apagado y el frío se intensificó un poquito más. Y ahí quedó el Toto, que sin saberlo había abierto las puertas de un vínculo y un compromiso entre el MTE y Vientos de Libertad que perdura hasta hoy.

Fue la lucha por multiplicar esos espacios la que nos guío de ahí en adelante, sumadas a todas las otras relacionadas a la sindicalización y búsqueda de derecho para los millones de trabajadores argentinos que inventaron su propio trabajo. En ese camino, junto a otras organizaciones de UTEP y la Iglesia, logramos conquistar una de las políticas públicas más importantes destinadas a combatir la narco estructura y el consumo: las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC) que dependen de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR).

Esta política permitió extender los brazos de la Secretaría para, sobre todo, brindar la posibilidad de renacer dejando atrás las drogas para cientos de miles de personas vulnerables o excluidas.

Motosierra en el Sedronar: el sálvese quien pueda en adicciones

Un Sedronar libertario

Los nuevos discursos dirán que si querés dejar la droga es un problema tuyo y así como solito entraste a consumir, solito deberías dejarlo. No me voy a detener en lo miserable de ese pensamiento porque ser miserable y cruel es lo que Milei festeja en cada uno de sus discursos. Pero sí debemos entender que la principal causa de inseguridad en el país es el consumo de drogas, sobre todo en los sectores descartados por esta sociedad.

La falopa es un martillazo a todas nuestras emociones, es un fuego que quema todos los dolores y sufrimientos que acompañan a quienes nacen y se crían en ranchos sin luz, agua o cloaca, es la posibilidad de sentirte Superman en una vida donde lo que sobra es que falte.

Y la fuerza que te mueve a buscar la siguiente dosis día a día va aumentando y cuando no hay con qué obtenerla, esa fuerza te empuja a buscar lo que sea para obtenerlo. Primero manotear algo de tu casa, lo que va generando la explosión del núcleo familiar, la calle empieza a ser más cómoda que el rancho, nadie juzga y todo empuja a buscar más.

Lo que se naturaliza y la pedagogía de la crueldad

Uno de los principales problemas de hoy día es la cantidad de niños que están consumiendo, ya no hay club, no hay comedor, no hay cooperativa y no hay centro cultural que abrace, o los hay pero con poca capacidad de respuesta debido al fuerte recorte promovido por el odio de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, a los más humildes y su posibilidad de organizarse. En cualquier provincia del país que uno pregunta, el aumento del consumo y venta de drogas ha crecido de manera exponencial.

Se va normalizando ver niños y niñas de 10 o 12 años completamente atrapados por el abrazo mortal de las drogas, los mismos que ven cómo el único que da “trabajo” es el tranza, el que hace los préstamos también es el que envenena al barrio, el que garantiza la seguridad de determinadas zonas, y esos mismos niños son los que en el último año y medio han visto más veces allanar comedores populares en sus barrios que allanamientos en los kioscos de falopa. Pedagogía de la crueldad en su máxima expresión.

Y en ese contexto, dónde aumenta el desempleo, aumenta la necesidad, aumenta la destrucción de espacios que permiten escapar de las ranchadas del veneno y la muerte, el Gobierno Nacional ha decidido dar de baja la única política pública existente en el país para dar una respuesta al flagelo de la droga y por lo tanto el de la inseguridad.

En estos días han empezado a enviar notificaciones para cerrar alrededor de 50 lugares de unos 500 que existen en todo el país, con la promesa de continuar así mes tras mes hasta cerrar casi la totalidad antes de diciembre. El presupuesto para está política no se actualiza desde diciembre de 2023, lo que implica que psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, coordinadores, laburantes vienen cobrando por debajo de la línea de la pobreza hace más de un año y medio y a pesar de eso siguen manteniendo el funcionamiento de los espacios.

La lógica del sálvese quien pueda

La semana pasada estuve en Despeñadero, provincia de Córdoba, en un «Fogón de Vientos», la forma que encontraron los pibes para dejar impreso de alguna manera en el cerebro el compromiso que asumís con vos mismo, tu familia, amigos y compañeros que en el momento que terminas un proceso en una casa comunitaria empieza el desafío de afrontar la vida de nuevo, y que la droga siempre va a estar ahí seduciéndote, sobre todo cuando volvés a la realidad y las injusticias que en primera instancia te pusieron la pipa en la boca.

Es un momento único que estruja corazones, el llanto es el protagonista y los abrazos coprotagonistas, las palabras surgen desde las tripas, el amor es invocado de diferentes formas como una especie de ritual que genera los escudos diferentes para combatir los impulsos que te llevaron ahí.

Escuchar a una familia reencontrándose con su hijo/hermano/sobrino alimenta la esperanza de que si trabajamos en comunidad para combatir la drogas, una sociedad diferente es posible sin muerte, sin veneno, sin delito y que todas las peleas hasta las más personales se pueden ganar si lo hacemos en comunidad.

Frente a la lógica del “sálvese quien pueda” que promueven Milei, Pettovello y Lugones, vamos a combatir por todos los medios por cada pibe y piba que dejó esa porquería y por cada pibe y piba que merecen esa oportunidad.