Al menos 132 muertos en capitales como Pereira, Cali, Manizales y Quibdó deja el movimiento telúrico, que alcanzó los 7,4 grados.
¡Abran espacio! ¡Hey, vamos a abrir, vamos a abrir! Eso fue lo que se escuchó apenas segundos antes de que varios policías y los mismos vecinos sacaran del edificio Rincón de la Villa, uno de los que se desplomaron ayer en Pereira, a un hombre joven. Iba sin sentido, pero con vida, y los gritos y los aplausos de decenas de personas fueron el saludo al milagro en medio de toneladas de escombros. Habían pasado más de cinco horas desde el terremoto que a las 7 y 34 minutos de la mañana de este lunes sacudió a más de media Colombia y dejó el peor saldo de víctimas mortales, al menos 132, desde el de 1999, el que arrasó Armenia y el Eje Cafetero.
El suyo —y, pocos minutos después, el de su esposa— se sumó a la lista de más de 150 personas que fueron rescatadas de entre las ruinas que dejó en ciudades como Pereira, Cali, Manizales y Quibdó el movimiento telúrico de magnitud 7,4 grados, que se sintió en 593 municipios y que tuvo como epicentro la zona de San José del Palmar en el Chocó, la misma de la tragedia de enero de 1999.
Mientras continúa la búsqueda de supervivientes entre estructuras colapsadas, miles de colombianos pasaron una noche de tragedia, entre la incertidumbre por la suerte de los familiares y conocidos desaparecidos y la zozobra por la pérdida de sus viviendas. Al cierre de esta edición, los rescatistas luchaban por liberar a 14 personas atrapadas bajo toneladas de concreto en la capital de Risaralda, que de lejos fue la ciudad más afectada: Pereira; allí las muertes superaban las 67, había al menos 100 desaparecidos y se reportaban 40 edificaciones colapsadas y otras 10 parcialmente destruidas.

Presidente Abelardo De La Espriella en Chocó Foto:Presidencia
Pasadas las 7:30 de la mañana, Juan Felipe Mercado sostenía en brazos a su hija María Belén, de año y medio, cuando el movimiento de tierra que comenzó como una vibración leve se convirtió en un violento sacudón que parecía no tener fin. Las paredes de su apartamento, ubicado cerca de la avenida 30 de Agosto, en Pereira, comenzaron a agrietarse y a desprenderse.
“Cuando ya empecé a ver, las paredes se estaban abriendo, se estaban cayendo todas las cosas y el marco de la puerta se rompió. Todos salimos de ahí”, relató.
Juan Felipe, de 37 años, salió con la niña en brazos junto con dos mujeres mayores, mientras una de las paredes de la habitación principal se desplomaba detrás de ellos. “Estuvimos a punto de que nos cayera encima. Yo nunca pensé que iba a vivir algo así”, dijo aún agradeciendo que ninguno en su familia hubiera resultado herido, aunque ahora no tengan claro dónde van a vivir.
Más de 400 rescatistas de las Fuerzas Militares comenzaron a desplazarse hacia las zonas afectadas, y el Gobierno declaró el estado de desastre nacional. Con el paso de las horas, la magnitud del desastre quedó retratada en centenares de fotos y videos que en tiempo real los colombianos iban compartiendo a través de las redes sociales. Algunas de las más impactantes fueron las panorámicas de Cali y Pereira en las que se podían ver, en distintos puntos de cada ciudad, columnas de humo que daban cuenta de edificios desplomados.

|Torres de Limomar en el sur de Cali Foto:JUAN PABLO RUEDA/ EL TIEMPO
Los colombianos revivieron la tragedia de hace más de 27 años, el terremoto del 25 de enero de 1999 que destruyó buena parte de Armenia y otros municipios del Eje Cafetero y que dejó 1.171 personas muertas y 4.175 heridas. La capital del Quindío, que también sintió la violenta sacudida de la tierra, esta vez estaba mejor preparada y sus edificios, construidos con todas las normas, soportaron (ver notas anexas).
En Villamaría, Caldas, el susto fue enorme: “Nunca había visto algo así, yo estaba en el estadio. No sé cómo resistió el cable aéreo, yo apenas veía a la gente ahí adentro como en un péndulo. Todo está colapsado, no he podido llegar a la casa”, dijo uno de sus vecinos.
Las historias comenzaron a aparecer al mismo tiempo que los balances oficiales. En Pereira, Estefanía, con nueve meses de embarazo, quedó atrapada dentro de un ascensor. Alcanzó a pedir auxilio y posteriormente fue socorrida por sus familiares, mientras se mantenía la atención sobre su estado y el de su bebé.

|Torres de Limomar en el sur de Cali Foto:JUAN PABLO RUEDA/ EL TIEMPO
Anoche, los equipos de búsqueda llegados desde todo el país seguían trabajando. Las Fuerzas Militares distribuyeron tres pelotones hacia el Eje Cafetero, uno al departamento del Chocó y otro a Cali. Cada uno lleva un binomio canino especializado en búsqueda, para un total de cinco equipos destinados a localizar personas entre estructuras colapsadas. A ellos se suma personal entrenado en búsqueda y rescate, rastreo específico, rescate vertical y en espacios confinados, estabilización y apuntalamiento de edificaciones y atención prehospitalaria.
Mientras esos grupos avanzan hacia las ciudades golpeadas, bomberos, Defensa Civil, Policía, Fuerzas Militares, organismos de socorro y ciudadanos trabajan desde las primeras horas en edificaciones donde todavía existe información sobre posibles personas atrapadas.
Cada rescate modifica el balance de una emergencia que sigue abierta y cuya dimensión todavía depende de lo que encuentren los equipos durante las próximas horas.

Terremoto en Colombia: Bogotá habilita seis puntos de donaciones para ayudar a los damnificados Foto:Néstor Gómez – El Tiempo
El Sistema Nacional de Gestión del Riesgo reportaba 1.575 viviendas averiadas. A estas se suman 18 centros de salud, 52 centros educativos y 17 centros comunitarios con afectaciones. También hay 18 carreteras averiadas y seis aeropuertos que al cierre de esta edición seguían sin operación para los vuelos comerciales. En Cali, el colapso de tres pisos del Hospital Universitario del Valle agravó aún más la emergencia.
La extensa dispersión territorial de la emergencia se convirtió en un desafío. En la sede de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres se instaló el Comité Nacional para el Manejo de Desastres, desde donde el presidente Abelardo De la Espriella dio desde el primer momento instrucciones para enfrentar la tragedia. En la tarde estuvo en Quibdó, una de las ciudades más afectadas, y de allí emprendió el desplazamiento hacia Cali.
“Este gobierno estará presente donde el pueblo lo necesite. Toda la disposición para atender a las víctimas”, señaló el primer mandatario. Anoche se conoció que el Gobierno de los Estados Unidos destinará 15,5 millones de dólares para refugios de emergencia, alimentos y otros elementos necesarios para enfrentar la situación.

Terremoto en Colombia. Foto:Cortesía
El ministro del Interior, Rodrigo Lara, estuvo al frente de la coordinación directa con los gobernadores y con los alcaldes de las ciudades más afectadas. El vicepresidente José Manuel Restrepo estuvo ayer en Manizales, otra de las capitales afectadas por el sismo. Desde allí, con el canciller Ómar Bula, se coordinará la llegada de asistencia internacional que ya ayer anunciaron varios países de la región.
En Chocó, que fue el departamento donde se originó el sismo, la gobernadora Nubia Carolina Córdoba reportó la destrucción de decenas de viviendas. Allí el número de muertos (parcial) iba en once, y el de heridos superaba ya el centenar. Asocapitales reportó en Quibdó 40 viviendas destruidas y afectaciones en al menos cinco edificaciones relevantes. La Universidad Tecnológica del Chocó —UTCH— presenta afectaciones estructurales y colapso de escaleras, con reportes de personas atrapadas bajo escombros.
En la Institución Educativa Carrasquilla colapsó completamente un bloque y continúan las labores para localizar a cuatro menores. También se registran daños en la Universidad Claretiana, el aeropuerto y una estructura ubicada en el barrio Medrano, donde seis personas permanecen atrapadas.

Imágenes del impacto del terremoto en Cali. Foto:Cortesía
En todas las regiones se suspendieron las labores académicas, y en el Eje Cafetero se decretó el toque de queda desde las 10 de la noche hasta las seis de la mañana. Por su lado, la declaración de estado de emergencia nacional le permite al Gobierno ampliar los instrumentos disponibles para movilizar recursos, coordinar entidades y adoptar decisiones para enfrentar la emergencia.
El terremoto también cambió en cuestión de semanas el lugar que Colombia ocupaba frente a una emergencia regional. Después del movimiento telúrico ocurrido el 24 de junio en Venezuela, que dejó más de seis mil muertos, el país había participado de manera fundamental en las labores de asistencia al territorio vecino. Ahora son las capacidades colombianas las que se concentran dentro de sus propias fronteras, mientras equipos provenientes de Bogotá y otras ciudades no afectadas fueron enviados hacia los puntos donde continúa la búsqueda.
Este martes, las autoridades regionales deberán enfrentar otra crisis adicional en medio de la tragedia: la identificación y entrega de las víctimas mortales.
Redacción Nación
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