Un informe técnico elaborado por organizaciones ambientalistas alerta sobre los riesgos que tiene para la biodiversidad argentina debilitar la protección de zonas glaciares y periglaciares, tal como impulsa el gobierno de Milei.
Con la modificación de la Ley de Glaciares que propone el gobierno de Javier Milei, el agua está en juego. Pero no solo en tanto reservas estratégicas de agua dulce. También, por su importancia para la biodiversidad argentina. Especialistas advierten que, con el debilitamiento de la normativa que se debate este jueves en el Senado, se pondría “en riesgo a más de la mitad de las especies de vertebrados del país”.
En el marco del debate por la reforma de la Ley Nacional 26.639, las organizaciones Aves Argentinas, Fundación Vida Silvestre Argentina, WCS Argentina y Fundación Humedales/Wetlands presentaron el informe técnico para alertar sobre impactos ecológicos, hídricos y climáticos que conlleva reducir la protección sobre los glaciares y el ambiente periglaciar.
En tanto, otra organización ambientalista se plantó este jueves ante el Congreso: militantes de Greenpeace, sentados sobre inodoros, reclamaron a las y los senadores que “no se caguen en el agua”. La protesta terminó con represión a ambientalistas y trabajadores de prensa.
Tanques de agua naturales
“El informe demuestra con datos concretos que la protección de glaciares y del ambiente periglaciar no es un tema sectorial ni exclusivamente cordillerano: es una cuestión estratégica para la biodiversidad, el agua y el desarrollo del país. Debilitar la ley implicaría aumentar la vulnerabilidad de ecosistemas de los que dependen más de la mitad de nuestras especies”, dijo Hernán Casañas, director ejecutivo de Aves Argentinas.
Los glaciares y el ambiente periglaciar, según muestra el informe, actúan como “tanques de agua” naturales. Es decir, almacenan agua en forma de hielo y la liberan gradualmente a lo largo del año, especialmente en períodos de sequía.
El 36% de la superficie continental argentina se encuentra dentro de cuencas alimentadas por deshielo glaciar, en 20 provincias con más de 7,5 millones de habitantes. El Inventario Nacional de Glaciares identificó 16.968 cuerpos glaciares en el país, con una superficie estimada de 8.484 kilómetros cuadrados en doce provincias.
«Los glaciares cubren menos del 0,25% de la superficie continental de Argentina, pero el agua que proveen alimenta ecosistemas y comunidades a cientos de kilómetros, siendo claves para la conservación de la biodiversidad argentina. Esta dependencia se está volviendo más crítica aún en un contexto de mayores temperaturas y menores precipitaciones que ya están afectando a gran parte del país», remarcó Mariano González Roglich, director de WCS Argentina.
Biodiversidad en riesgo
El 56% de las especies evaluadas en el país habita en regiones alimentadas por agua de glaciares, y esta dependencia trepa al 86% en mamíferos, 78% en reptiles y 69% en anfibios. Además, estas áreas concentran la mayoría de las especies amenazadas: el 83% de los anfibios, el 70% de los mamíferos, el 56% de los reptiles y el 53% de los peces de agua dulce categorizados como Vulnerables o En Peligro a nivel global por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
“Desde el punto de vista ecológico, los glaciares y el ambiente periglaciar sostienen una biodiversidad altamente especializada y sensible, incluyendo numerosos ecosistemas de humedales como lagunas, ríos de montaña, vegas altoandinas y turberas, los que dependen directa o indirectamente del aporte hídrico del deshielo», explicó Daniel Blanco, director de Fundación Humedales / Wetlands International.
El riesgo afecta a especies emblemáticas como el huemul (Hippocamelus bisulcus), del que se estima que quedan entre 400 y 500 ejemplares en Argentina. También a la chinchilla de cola corta (Chinchilla chinchilla), categorizada En Peligro Crítico.
“Los minerales son centrales para la transición energética, pero la responsabilidad ambiental no es negociable”, enfatizó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina. Agregó que “la minería puede y debe desarrollarse sin afectar glaciares, ambiente periglaciar ni reservas estratégicas de agua. Argentina dispone de información técnica precisa a través del Inventario Nacional de Glaciares, que muestra que estas áreas ocupan una superficie acotada dentro de la cordillera. El camino no es flexibilizar la ley, sino fortalecer su cumplimiento y el monitoreo para resguardar la biodiversidad y la resiliencia climática del país”.
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