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Arde la interna en Juntos por el Cambio con acusaciones cruzadas y hostilidad por las candidaturas

El lanzamiento de Rodríguez Larreta agudizó el mal clima al interior de la fuerza. Los dardos de Patricia Bullrich, el mensaje de Macri, la danza precandidatos y el malestar en la UCR. 

Mauricio Macri, pese a su fama de fanático de la reposera, se muestra muy activo a la hora de intervenir en la pelea por la futura candidatura presidencial de su espacio político. En ese sentido y antes de emprender un nuevo viaje por Europa, se encontró con Patricia Bullrich y con su primo Jorge Macri. Dos reuniones que, a modo de mensaje, tienen un solo destinatario: Horacio Rodríguez Larreta. El encuentro con la titular de PRO le sirvió para avisarle al jefe de Gobierno porteño que no corre con el caballo del comisario, que no es el preferido y hasta que el discurso antigrieta que intentó desarrollar en su spot de lanzamiento no es precisamente el eje de lo que Macri quiere para la campaña presidencial. La reunión con su primo Jorge –ya anotado para competir por la Jefatura de Gobierno porteño, le sirvió para mostrarle a Larreta que está lejos de ser el que definirá quién será su posible sucesor en la Ciudad de Buenos Aires. Entre los colaboradores del expresidente afirman –además– que Macri no definió aún su futuro político, lo que le agrega una buena pizca más de tensión a Larreta, Bullrich y María Eugenia Vidal, los tres enemigos íntimos y aspirantes a la candidatura presidencial de Juntos por el Cambio.

Entre los colaboradores del expresidente se dice que la reunión con Patricia Bullrich estaba agendada con anterioridad. Sobre el encuentro con Jorge Macri no se sabe, pero sin duda que las dos reuniones sirvieron para decirle a Larreta que el expresidente no tiene todavía un preferido o un elegido para competir por el cargo de presidente de la Nación. Es claro que el discurso duro y extremista hacia a la derecha que dispensa Bullrich le resulta más atractivo al expresidente. Como también es claro que prefiere a alguien más político, como su primo Jorge, en la Ciudad de Buenos Aires y no tan técnico como Fernán Quirós, el elegido de Larreta para que sea su sucesor. Se sabe que Macri no tiene simpatía por el ministro de Salud y el encuentro con Jorge Macri muestra claramente donde están sus preferencias. Incluso a pesar de que hace unos días el actual ministro de Gobierno porteño pareció desearle una buena jubilación al expresidente cuando dijo que lo veía como un mentor y no un candidato.

 

Esta no fue la única señal de Macri hacia Larreta. El expresidente se fotografió con María Eugenia Vidal en las oficinas que la exgobernadora inauguró días pasados y donde funcionará su equipo de campaña. Imágenes y hechos que demuestran que ser el primero en haber anunciado de manera formal su precandidatura presidencial no garantiza la condición de preferido o elegido.

La foto Macri-Vidal no fue del agrado para la campaña de Larreta. Mucho menos les gustó que trascendiera que el expresidente le recomendó a Vidal que participe de la fiesta de la Vendimia en Mendoza donde también irá Bullrich. Por ahora en la agenda de la exgobernador no figura un viaje a la región de Cuyo, pero en caso de llegar a ir y mostrarse con la presidenta del PRO será sin duda un duro golpe para Larreta que, hasta ahora, ve a Vidal como una aliada.

Ahora bien, Macri generó un cimbronazo antes de partir a Europa que dejó a los participantes de esta contienda haciendo equilibrio y mirando quien tambalea. El domingo se va a Francia a participar, como presidente de la Fundación FIFA, de los premios The Best donde compiten jugadores de la selección campeona del mundo como Lionel Messi, entre otros. Macri allí se mostrá genuinamente cómodo mientras acá, en la Argentina, la pelea en el PRO continuará intensa como viene sucediendo desde hace un tiempo.

Larreta vs. Bullrich

Tras conocerse la candidatura de Larreta –donde aseguró que quiere ser un «buen presidente»– la exministra de Seguridad y presidenta del PRO salió rápido al cruce y aseguró que «Argentina no sale con tibios, sale con mucha decisión». Y pidió que los «tibios» se «abstengan». Bullrich se siente más que cómoda con este discurso con el que logra, según algunos analistas, contener la migración de votos de ultraderecha de JxC hacia las huestes de Javier Milei.

Larreta evitó responderle y desarrolló una intensa gira por los medios de comunicación que le son afines donde buscó mostrarse como un estadista y con un plan de gobierno bajo el brazo. El jefe de Gobierno tiene o considera tener, a diferencia de Bullrich, un mejor desarrollo territorial y por eso genera y amplía acuerdos con líderes radicales.

Ese justamente es un flanco débil de la titular del PRO que por ahora solo muestra al exgobernador de Mendoza y ultraconservador radical Alfredo Cornejo. Entre las huestes de Bullrich afirman que Hernán Lombardi también es una expresión radical dentro del equipo de la presidenta del PRO. Es una verdad a medias porque Lombardi tiene un origen radical pero desde hace tiempo es un «hombre de Macri» y que ahora funge casi de jefe de campaña de Bullrich luego de que tuviera que eyectar al diputado Gerardo Milman.

Bullrich vs. Bullrich

La reinstalación de la polémica por el uso de la pistolas Taser pareció por un momento resultar beneficiosa para los intereses electorales de Bullrich, quien había criticado a Larreta por su tibieza ante la utilización de estas picanas para controlar situaciones de inseguridad.

Sin embargo, un apellido Bullrich le cerró la boca a Patricia Bullrich. Ocurrió cuando el exsenador le mandó un mensaje a través de la red social Twitter: «Querida Patricia no confundamos. Construir un país con los 45 millones de argentinos se hace dialogando. Hace falta más coraje para conversar con el que piensa diferente que para insultarlo. Ya probamos la pelea y no dio resultado. No caigamos en la trampa, cambiemos». Sin duda un shock eléctrico en contra para la exministra.

Interna bonaerense

Del otro lado de la General Paz, las cosas en Juntos por el Cambio no están mucho más relajadas. De hecho, este jueves la oposición bonaerense hizo dos cumbres para analizar la continuidad de la estrategia electoral, una organizada por el PRO, la otra por el Foro de Intendentes Radicales.

Del lado del PRO, el escenario de conflictividad se repite con otros nombres. Los principales son los de Diego Santilli, sombra larretista; del otro, Cristian Ritondo, dirigente de extrema confianza de Vidal. Los otros nombres que suenen son Javier Iguacel y Néstor Grindetti. La UCR busca imponer en la provincia de Buenos Aires a Maximiliano Abad, que encabezó varios actos en los últimos meses y ya comenzó a desplegar afiches publicitarios en las calles de ambos lados de la General Paz.

En las provincias, finalmente, tampoco hay paz. En Neuquén el conflicto estalló porque los dirigentes del PRO ya se muestran decididos a abandonar la alianza con la UCR y la Coalición Cívica para apoyar a un candidato que consideran más competitivo. En Mendoza, el larretista Omar de Marchi viene tensando la cuerda en dirección a romper la alianza y presentarse por afuera por la gobernación. En tanto, Tucumán, la fisura expuesta es entre Germán Alfaro –que se lanzó como candidato a gobernador con el apoyo de Larreta– y el radical Roberto Sánchez.