Irán amenaza con cerrar Ormuz y subir la tensión global por el petróleo

Teherán advirtió que bloqueará por completo el estrecho si Estados Unidos ataca su infraestructura energética. La crisis ya impacta en los mercados y pone en alerta a potencias occidentales.

La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico este domingo luego de que Irán amenazara con cerrar “completamente” el estrecho de Ormuz si Estados Unidos concreta un eventual ataque contra su infraestructura energética. La advertencia profundiza la escalada bélica en la región y genera preocupación global por el impacto en el suministro de petróleo.

La advertencia fue formulada por Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, quien aseguró que la vía marítima permanecerá bloqueada hasta que las centrales eléctricas iraníes dañadas sean reconstruidas.

“El estrecho será cerrado completamente y no se reabrirá”, afirmó, en respuesta directa al ultimátum lanzado por el presidente estadounidense Donald Trump.

El mandatario norteamericano había exigido a Teherán que restablezca la libre navegación en un plazo de 48 horas, bajo amenaza de destruir sus instalaciones eléctricas. Frente a ese escenario, el Gobierno iraní advirtió que responderá “sin límites” si sus infraestructuras son atacadas.

El estrecho de Ormuz y su importancia

El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos neurálgicos del comercio energético global: por allí circula más del 20% del petróleo mundial. Su eventual cierre total podría provocar un shock en los mercados internacionales y afectar de manera directa a economías dependientes del crudo.

En ese contexto, las autoridades iraníes no solo anticiparon el bloqueo del paso marítimo, sino también posibles ataques a infraestructuras energéticas y tecnológicas en la región. Según Zolfagari, las Fuerzas Armadas están preparadas para llevar adelante “medidas punitivas” contra intereses estadounidenses y aliados.

La advertencia fue reforzada por Mohammad Bagher Ghalibaf, quien sostuvo que Teherán responderá con ataques a instalaciones clave si Washington avanza con su ofensiva. En paralelo, el representante iraní ante la Organización Marítima Internacional indicó que el estrecho continúa abierto “excepto para los enemigos”, bajo condiciones impuestas por el país persa.

El conflicto, que ya lleva semanas de escalada, comenzó a impactar en los mercados. El precio del barril de Brent superó los 112 dólares, alcanzando su nivel más alto desde mediados de 2022, impulsado por la incertidumbre en torno al suministro energético.

Respaldo de la OTAN

Desde Occidente, la situación es observada con creciente preocupación. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó la ofensiva de Estados Unidos y la consideró “fundamental” para neutralizar la capacidad militar iraní. Al mismo tiempo, confirmó que un grupo de 22 países analiza medidas conjuntas para garantizar la libre navegación en el estrecho.

La iniciativa incluye a miembros de la alianza atlántica y a países aliados como Japón, Corea del Sur y Australia, aunque aún no se definieron acciones concretas. El objetivo es evitar un bloqueo prolongado que podría tener consecuencias económicas globales.

En medio de este escenario, el gobierno iraní buscó transmitir calma a su población. El vicepresidente Mohammad Reza Aref aseguró que el país mantiene reservas suficientes de energía y alimentos, y que los servicios esenciales funcionan con normalidad.

Sin embargo, la incertidumbre crece a medida que se acerca el plazo fijado por Washington. Con amenazas cruzadas, movimientos militares y el mercado energético en alerta, el conflicto en torno al estrecho de Ormuz se consolida como uno de los focos más sensibles de la geopolítica mundial actual.