La visita protocolar de Lionel Messi a la Casa Blanca, en medio de la guerra que acaba de lanzar Donald Trump en Medio Oriente provocó un revuelo internacional que de un lado de la eterna grieta intentan capitalizar. Pero Messi no es solo sus fotos, son también sus palabras.
“Hoy estamos encantados de recibir a los campeones de la Copa MLS 2025, Inter Miami… y es un gran privilegio para mí decir lo que ningún presidente estadounidense ha tenido la oportunidad de decir antes: ¡bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi!”, se vanaglorió Trump de la visita protocolar que realizó todo el plantel del Inter de Miami que fue homenajeado por haberse coronado campeón de la Major League Soccer (MLS) en 2025.
Por caso, Santacruz recuerda por ejemplo cuando, en medio del Mundial de Brasil 2014, en el que Argentina llegó a la final, todos los grandes medios internacionales esperaban por los jugadores de la selección y especialmente por Messi pero desde la organización les avisaron que no hablarían por falta de tiempo. Pero bastó un grito, desde atrás de «la muralla de medios internacionales formada por periodistas con traje y corbata» para conseguir lo que los grande medios no consiguieron esa noche. «¡Leo, somos de La Garganta! Messi nos reconoció enseguida y se acercó sonriente. Nos temblaban las patas y el grabador nuevamente, mientras él nos daba tres respuestas exclusivas, un hermoso abrazo y su gesto de humanidad», contó Santacruz en el número 100 de La Garganta Poderosa que tenía a Lionel una vez más en su tapa.
En ese número Messi habló sobre «los que se dedican a hablar sin saber nada«. Ahora iba camino a su primera final del mundo, pero durante años había sufrido los embates de un sector del periodismo que pedía que no jugara más en la selección. Esta misma estigmatización, estos mismos ataques de los que hablan sin saber, le remarcaba Santacruz, es la que también padecen quienes viven en los barrios populares.
«La desigualdad es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad y hay que luchar para corregirla cuanto antes. Por eso es importante que todos podamos poner nuestro granito de arena para sumar», aseguró entonces Messi y siguió su charla, en el marco de las dificultades que imponía la pandemia: «Cualquier crisis termina afectando más a los que menos tienen y se hacen más evidentes las diferencias. Es injusto que cuando se complican las cosas en el mundo, siempre lo sufren de peor manera las mismas personas».
Sobre la organización social en los barrios populares para sostener comedores, merenderos y demás iniciativas para combatir el hambre al que condenan políticas de exclusión y concentración de la riqueza, el 10 aseguró que «produce un orgullo inmenso ver cómo se involucran y todo lo que hacen, incluso en tiempos tan complicados como los que estamos viviendo. A veces sobredimensionamos el fútbol y otras actividades de la vida, pero la verdad es que este tipo de acciones no se pueden comparar con nada. Las copas que se levantan este año deberían ser para todas las personas que se implican para ayudar de esa manera”.
Nada más alejado del «sálvese quien pueda» y del individualismo a ultranza que propugnan libertarios y trumpistas.
Sobre el trabajo de la Fundación Messi que trabaja en proyectos de deportes, salud y educación, destacó principalmente que «la educación es la base de todo. Es fundamental para que los jóvenes puedan desarrollarse y mejorar sus vidas. Creo que cualquier emprendimiento encaminado a brindar una ayuda en la educación de las personas con menos recursos merece la máxima atención y apoyo».
Y abundó: «es imprescindible preservar todo servicio fundamental en situaciones como esta pandemia; el agua, la electricidad, incluso los alimentos de primera necesidad. Creo que esto no debería faltarle a nadie. Todas las campañas de la organización son admirables porque es muy importante hacer llegar el agua y otros elementos esenciales para todos».
A uno y otro lado de la grieta puja una vez más para mostrar a «su Messi». No es la primera vez. Seguramente no será la última. Algunos se justificarán con una foto protocolar. Otros con sus declaraciones. Un Messi para cada ocasión. Todos lo alabarán por su foto o por sus declaraciones. Pero en definitiva seguirán tironeando de él para capitalizarlo en su lado lado de la grieta.



Más historias
Diplomacia de ficción: “Milei es un superhéroe en Israel”, dijo Axel Wahnish
Milei cambia de ministro de Justicia: sale Mariano Cúneo Libarona y entra Juan Bautista Mahiques
Milei analiza indultar a los militares genocidas el 24 de marzo