Arzobispos, obispos diocesanos y obispos auxiliares renunciaron a percibir una asignación mensual que establece una ley de 1979.
«El monto actual de la asignación es de $98.000», precisó la CEA sobre la suma que recibían los eclesiásticos.
Además, se recordó que en 2018 la CEA había anunciado su «decisión de renunciar progresivamente a los fondos estatales» y se consignó que en julio de 2020 «los obispos avanzaron en su idea de generar nuevos mecanismos para financiarse y presentaron el Programa de Financiamiento Eclesial (FE), destinado al desarrollo de la consecución de donantes y fondos para solventar las tareas pastorales en el país».
«Si bien el aporte que realizaba el Estado -que se destinaba principalmente a pagar las asignaciones mensuales a obispos, párrocos de frontera y seminaristas diocesanos- cubría solamente el 1’% del presupuesto total de la Iglesia, era de gran ayuda para las diócesis más pobres«, se destacó.
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