Quino se fue de viaje, pero quedó Mafalda, para que nunca lo olvidemos

Quino se fue de Viaje, pero Mafalda seguirá entre nosotros recordándonos su paso por esta vida.
 
Un día recordábamos el aniversario de la primera publicación de Mafalda y al otro dia,  la peor de las noticias. Falleció su creador. El ahora legendario Quino.
 
 
 
Por Jesús Marcelo Delise
 
Cuando tenía unos 12 años, mi atracción por las revistas de acción y las fotos novelas, se había transformado en una adicción.
 
Recuerdo que mi viejo me daba dinero para comprar el diario, en aquel entonces la opinión y a su vez, me daba para comprar las revistas de moda para los chicos de mi edad, Antojito y el Mono relojero, revistas estas que siempre venían con material didácticos como mapas y figuras de nuestros próceres entre otras cosas y lo mejor, algún juego para armar.
 
El problema es que yo estaba en otra sintonía y lejos de sentirme atraído por antojito o el mono relojero, ubicaba mis preferencias por revistas como Intervalo, Fantasía, D’artagnan, o el Tony. Por otro lado, también me encantaban las historias de killing un detective medio psicópata que se disfrazaba de esqueleto y mataba a los malos de manera sanguinaria.
 
Otra de las cosas que me encantaba leer, era los libros de bolsillo, sobre todo, los que desarrollaba historia del viejo Oeste o las que hablaban de algún fantasma que andaba penando por nuestras tierras, claro, también tengo que reconocer que las historietas de Dante Quinterno o García Ferré acompañaron mi infancia, ahora, Mafalda, Mafalda tocó mi corazón y me movilizo de tal manera, que hasta el día de hoy me siento atrapado en sus tiras.
 
Un día mi padre me acercó un libro de una niña que no le gustaba la sopa y tenía frases que no me generaban gracia, yo diría, realmente no me gustaba, ¿el resultado? deje el fascículo número 1 que me dio mi padre en el olvido.
 
No recuerdo cuándo fue, pero sí recuerdo que la segunda sería la vencida. Lo cierto, es que el día que pude leer de corrido el fascículo número uno, me vi en la obligaciones de leerlos todos una y otra vez.
 
A mi edad, aun hoy sigo en momentos de aburrimiento o cuando necesito expandir mis reflexiones, porque les aseguro, aunque no lo crean, esa niña de clase media, intelectualizada y rebelde que llegó por primera vez a la historieta argentina en la revista Primera Plana, aclara mi forma de mirar a la sociedad y sigue siendo parte de mi lectura preferida.
 
Como supe leer en alguna revista de opiniones «El personaje y la historieta traspasaron los recuadros: operaron en la realidad y tuvieron efectos culturales, sociales y políticos de enorme importancia»
 
Yo me atrevería a decir que Mafalda fue eso y mucho más, yo me atrevería a decir que Mafalda y todos sus amigos, formaron parte de la formación de muchos argentinos que como yo, vieron en ella, en miguelito, Susanita, el guille, manolito y libertad una parte de sus sueños, de sus dudas, de sus gana de crecer.
 
Mafalda es un personaje contemporáneo, y claro está, Mafalda es parte de nuestra historia, de nuestra experiencia de lectura, de nuestras risas o reflexión, pero eso no es todo, porque Mafalda fue más allá, ya que en parte, se ha transformado en un personaje vivo en el consciente colectivo que desafía los comportamiento sociales, y por ende, si bien Mafalda alguna vez fue argentina, a través del tiempo, se incrustó en otras sociedades, con otros idiomas y otras idiosincrasias y en cada lugar, los lectores hicieron suya la historieta y pudieron ver su mundo de un modo diferente, y de ahí en más, la historia se encargó de poner a Mafalda en un lugar de privilegio y transformación social.
 
Mafalda fue más fuerte que los mismísimos superhéroe que con sus poderes sobre humano, luchaban contra los invasores, o contra los que pretendían abusar del más débil para conseguir beneficios propios.
 
Mafalda, fue y es más poderosa que esos superhéroes con capas que se la pasan escondiendo su verdadera identidad, Mafalda tiene voz y un pensamiento que traspasa frontera y se mimetiza en los grandes cambios sociales, pero lo más interesante, es que a pesar de haber nacido hace 50 años, hoy se sigue enredada en la memoria social y política argentina y del mundo con una vigencia, que muchas veces asombra.
 
Mafalda sigue cuestionando totalitarismos y no solo en nuestra lengua, sino en más de 40, porque Mafalda ha sido capaz de estar vigente a pesar de sus años en cada lugar y en cada instante que un una persona sin importar su edad, se atrevió a darle la oportunidad de ingresar a su vida.
 
Hay una historia que Quino supo contar y que en lo personal me causa escalofrío como lo peor que le sucedió con sus dibujos y fue durante dictadura cívico militar.
 
Después de que se autoexiliarse haya por marzo del 76 unos meses más tarde se produjo la llamada «Masacre de San Patricio», en la que cinco religiosos fueron acribillados en una iglesia en el barrio de Belgrano.
 
El grupo de tareas que perpetró el hecho, colocó al lado de uno de los cadáveres una de las viñetas más conocidas de Mafalda, en la que señala al bastón de un policía y afirma: «¿Ven? Este es el palito de abollar ideologías».
 
Tengo que reconocer que mis posiciones ideológicas parecen estar muy lejos de los pensamientos del gran Quino, pero claro, Mafalda es demasiado tenaz e inspiradora como para lograr que yo me atreve en cada una de sus reflexiones a estar de acuerdo contigo.
 
Mafalda, ha logrado haciendo política, lo que muchos políticos nunca podrán lograr y es ponernos a todos de acuerdo a la hora de soñar una sociedad más justa, coherente y equitativa.
 
La partida de Quino no es una partida más, solo basta detenerse por un instante frente a Mafalda, el personaje que lo consagró como uno de los artistas más populares de la Argentina para darnos cuenta que ella, seguirá más vigente que nunca y desafiara a todos los órdenes sociales gritando «PAREN EL MUNDO QUE ME QUIERO BAJAR».
 
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