No todo está perdido, El municipio de Pilar en materia de Salud, ha ofrecido su corazón.

Argentina, era un país que mantenía un nivel epidemiológico al punto de lo ejemplar, pero claro,  todo indica que si el mundo se desmorona,   nosotros no podemos ser la acepción.  aun así, no está mal preguntarnos qué nos pasó,  ¿teníamos suerte o éramos responsables? la realidad es que ambas cosas sucedieron a medias. por un lado, las decisiones  tomadas por el gobierno parecían haber llegado para  anticipar todo los acontecimientos catastróficos,  por otro lado, al menos por un par de horas,  supimos acatar las medidas que las autoridades sanitarias tomaban.

 

 

Por Jesús Marcelo Delise jmdjesusmarcelo@gmail.com

 

Lo cierto es que a comparación de otros países,  la argentina emprendía un nuevo camino con muchas dificultades.

Con una economía asándose en la incertidumbre,  todo los sectores sociales se sacuden en el caos, en esa instancia,  entendíamos que nada sería fácil, todo lo contrario, estábamos envuelto en una carrera que difícilmente podríamos ganar si no la enfrentamos como un país unido.

Algo para destacar en este conflicto  y no cabe duda que me quiero referir a la  pandemia que nos está poniendo de rodilla mientras científicos de todo el mundo, queman sus pestaña buscando desarrollar un arma que neutralice el avance de un virus mortal,  Además,  tampoco quiero dejar de nombrar a los grandes capitales que buscan enfrentar  al mal,  imponiendo su poderío económico,  vale decir, mirando hacia su propia economía y no hacia las necesidades de los pueblos.

Las frases de Bullrich sobre la cuarentena | Opinión FrontalComo era de esperase,  en argentina,  una oposición despechada que había sido descartada del poder en solo cuatro años, buscaba y mejor dicho busca  regresar a los grandes titulares de la manera más despreciable, es decir, de la forma que siempre ha sabido operar,  aprovechándose de las peores circunstancias del momento.

Por aquel entonces, argentina solo  contaba con la protección de una buena  conducta, y el compromiso con el vecino de lo que significa vivir en sociedad respetando y haciendo respetar las cartas que el sistema de salud pone en la mesa para frenar a un enemigo invisible y a la vez letal. 

Lo cierto,  es que la pandemia siguió su avance y en poco tiempo, se apoderó del mundo entero, los contagiado comenzaron a contarse por miles y la muerte comenzó a golpear la puerta de nuestros barrio como un huésped no deseado que llega sin avisar.

Cuarentena: En Pilar no se aplicarán las salidas recreativasEn el primer tramo de la pandemia,  la cuarentena era la única salida, el virus está afuera y la única solución es no salir a buscarlo.

Ya para la segunda oleada, el virus se hizo más fuerte,  pero como   era de esperarse,  la ciencia también hizo lo suyo y los pueblos,  comenzaron a tener un poco más de esperanza.

Los argentinos siempre marcamos una diferencia y en vez de caminar hacia un destino seguro, hacemos lo nuestro y lo complicamos todo.

Que nos están coartando la libertad, que la vacuna rusa es un veneno, que es mejor negociar con Pfizer o peor aún,  que el gobierno nacional podría haberle dado las Islas Malvinas al laboratorio estadounidense para acordar la llegada de dosis.

Ya para estos días,  surgen cientos de trabas de una oposición que solo sabe hacer campañas proselitistas en el medio del caos y la muerte rondando por nuestra tierra, aun así,  podemos decir sin temor a equivocarnos, que aun podemos cambiar la historia ya que no todo está perdido.

¿Quién dijo que todo está perdido?

¿Cuál es el compromiso social? ¿Preguntarle saludando a tu vecino, cómo estás? ¿Necesitas algo? Hoy no cabe duda que es  el cuidarnos,  pues si cada uno se cuida, seguramente nos cuidamos todos.

El sistema de salud en los últimos cuatro años del antiguo gobierno, fue degradada de ministerio a secretaria, se llevó su presupuesto a la mitad, se dejaron en el olvido hospitales que estaban listo para inaugurar, se abandonaron unidades móviles  listas para salir a prestar servicio, incluso millones de dosis de vacunas se dejaron vencer en  galpones abandonados mientras enfermedades que habían desaparecido de nuestros territorio, regresaron para dejar en claro que un gobierno puede ser inoperante y aún más.

Junto a este panorama,  comenzamos a enredarnos con una pandemia devastadora y el trabajo que se venía no era otra  cosa que  una obra titánica y claro, pilar debía estar  a la altura de las circunstancia en materia de salud, demostrado  que el  compromiso y entrega pueden marcar la diferencia.

Este redactor recibió su primera dosis contra el coronavirus el 10/03 y vale aclarar que recibí la dosis tan temprano por ser persona de riesgo,  debido a ser asmático crónico entre otras cosas.

Lo cierto,  es que en mi primera experiencia, tuve un resultado ejemplar muy difícil de superar,  pero después que me llegara la fecha para mi segunda dosis,  puedo decir que siempre hay margen para hacer las cosas un poco mejor.

La cita para mi segunda dosis  fue  en panamericana KM 46 colectora oeste,  Ramal Pilar, allí, la Vacuna Sinopharm me esperaba aunque a decir verdad, no solo  me esperaba la segunda dosis que me garantiza protección, también me esperaba el asombro por el lugar donde sería atendido,  donde la calidez, la buena predisposición y el orgullo por trabajar en pos del otro, demostrarían que tenemos una oportunidad para hacer de nuestro querido Pilar algo fantástico , de nuestra Provincia, un lugar del cual nos podemos sentir orgullosos y de nuestro país,  un lugar que podría ser ejemplo para muchos y envidia para otros.

En mi  llegada al centro de vacunación todo fue cordialidad, desde quien te da la bienvenida en la portada, hasta las chicas que llenan tu planilla, todos repartían sonrisa y un fuerte orgullo por estar en un lugar que llama a la vida.

Voluntarios, auxiliares, estudiantes de enfermería o futuros médicos,  enfermeras con larga trayectorias, todos puesto a disposición de quien llega no solo para vacunarte,  sino para que puedas sentir que la experiencia vale la pena vivirla.

«Entramos a las ocho de la mañana y terminamos a las 8 de la noche» me comentaba una estudiante del segundo año de medicina. Ella tenía la tarea de  aplicarme la segunda dosis de la vacuna Sinopharm.

Otro enfermero ya con años de trabajo, tomaba mis datos entre risas y experiencias vivida por el arduo trabajo que aparecían como anécdotas que nunca se podrán olvidar y claro, todo esto mientras el aire tiene aroma de orgullo con mezcla de alegría y sabor a vida.

El pinchazo,  simplemente paso desapercibido gracias a manos muy bien adiestrada y una vez concluido el paso  de vacunación, fuimos por los  20 minutos de observación  para corroborar que todo esté en orden.

Un joven vestido de azul me ofreció un Café bien calentito, perdón, ¿Un café bien calentito? ¿Escuche bien? Si escuche bien, un café  que deguste como   broche de oro para que no me quedaran dudas,  si queremos, podemos hacer las cosas bien hecha y dejar en claro que el servicio público no tiene  que despreciar nada al privado.

Estamos aumentando nuestros esfuerzos de respuesta rápida para proteger a las personas en riesgo durante la pandemia de COVID-19. Pilar, sin ninguna duda sabe  cómo tiene que hacerse las cosas.

Creo que es momento de cambiar la historia, la pandemia sólo se terminará cuando todas las personas accedan a las vacunas, a los tratamientos y a los diagnósticos.

por mi parte Pilar es un ejemplo a la hora de hablar de salud y es un orgullo para todo los pilarenses.

Queda mucho trabajo por hacer, pero no cabe duda que entre todos podemos marcar la diferencia, después de todo, no todo está perdido y El municipio de Pilar en materia de Salud, ha ofrecido su corazón.

 

 

 

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