¿Los Supermercados chinos, son parte de nuestra comunidad y brindan un fuerte servicio a cada Pilarense? ¿verdadero o falso?

Los chinos sin lugar a duda, tienen una presencia fuerte en la sociedad argentina, sobre todo en toda la capital federal y el gran Buenos Aires.

En gran parte, esto es debido al nicho económico en el que muchos de los trabajadores Chinos se han concentrado y se han mimetizado con el argentino común, los supermercados, los pequeños mercados de barrio incluso algunos restaurantes que invita a socializar con su cultura, son manejados por dueños chinos y estos son tan comunes, que a menudo nos invade la frases «voy al chino» cuando nos referimos a las distintas actividades de la cual son parte y con toda razón, ya que al día de hoy, más del 40 % de todos los mercados de Argentina, pertenecen a personas de procedencia China.

El rol de los supermercados chinos en nuestra sociedad, detalla fuertemente a la integración y a la segregación, o quizás ambas, ya que de las comunidades chinas crece un enfoque en la movilidad social, como una medida posible de la integración social.

Estuve leyendo distintos enfoques para reconocer las formas de integración entre dos naciones tan distintas y a veces tan entrelazadas, el resultado, es un material que no merece síntesis, ya que cada aspecto, marca incluso desarrollos cruciales donde ambas partes salieron favorecidas y en consecuencia, sería muy dañino esquivar los detalle, pero claro, entre una editorial y una crónica pueda haber lazos que terminan detallando parte de la historia ya sea la china como la nuestra y su desarrollo podría demandar mucho más que un par de páginas informativas, en consecuencia, sólo me detendré en algunos detalle que me pusieron al frente de una editorial que quisiera titular ¿Los Supermercados chinos, son parte de nuestra comunidad y brindan un fuerte servicio a cada Pilarense?.

Argentina como el mundo todo, viene batallando contra un enemigo invisible y letal que cada día nos obliga a retroceder, mientras esperamos esa espada filosa llamada vacuna y claro, las circunstancias en estos últimos tramos nos demande retroceder y en consecuencia, retroceder implica una serie de complicaciones que afectan a todas las comunidades por igual, sin importar posición económica, credo o raza.

En esta última semana, varios supermercado chinos ubicados en distintos barrios, se vieron etiquetado con una franja de clausura, y sin darme cuenta, comencé a preguntarme por el bien y por el mal.

El municipio de pilar se encuentra en una carrera de vida y muerte a la hora de reconstruir las condiciones sanitarias capaces de hacerle frente a un enemigo devastador que lejos de aflojar, promete dar una batalla tan cruda como devastadora.

La tasa covid,  un impuesto votado por casi unanimidad en el concejo deliberante  busca recaudar fondo para dar la gran  batalla con los instrumentos adecuados, convengamos que salvar una vida,  vale cualquier esfuerzo que podamos hacer y nunca es suficiente lo que podamos hacer si justamente hablamos de perseverar la vidas.

El tema que me explica uno de los tantos ciudadanos de chinas hoy convertidos en pilarenses, es que no pueden juntar el dinero que se le demanda, « tengo 90 mil pesos de limpieza alumbrado, 40 mil de alquiler 20 mil de luz y además tengo cuatro empleados y ahora le tengo que sumar 160 mil más,  del impuesto a la tasa covid» me supo decir uno de los dueños chinos hoy clausurado, «quiero pagar pero no tengo plata y si encima me clausuran mucho menos podré juntarla» otro comerciante de la misma procedencia me explicaba «yo podría tomar una solución levantando los precios de la mercadería,  pero no lo quiero hacer porque entonces perjudica a los clientes» Está claro que esta última manifestación, tiene algo de picardía y busca un efecto en mi,  pero lo cierto es que yo solo puedo escribir y detallar las cosas según se van presentando.

Como dije anteriormente hablar de los chinos es poner una vista en la integración y otra en la segregación porque los chinos de nuestra comunidad causan distintos efectos.

Una solicitada se presentó en las redes sociales buscando firmas para que algunos comercio barriales puedan abrir nuevamente sus puertas y encuentren soluciones al conflicto tanto favorable al municipio como a ellos mismo. El resultado, como dije muestra su integración y su segregación.

Cientos de firma buscan dar un empuje para una pronta apertura,  pero también aparecen mensajes donde un sector de la comunidad,  no los ve con buena cara y le reclaman por sus conductas que lejos están de ser éticas e inclusos aceptables.}

Que los chinos tienen empleados que cobran miseria, que te dan un caramelo de vuelto, que a los empleados los tienen como esclavo o simplemente que nunca quieren pagar y se la quieren llevar toda.

Lo cierto es que los comerciantes chinos, también son parte de la rueda económica que pueda ahorcarnos o darnos un poco de respiro, son generadores de empleos, para algunos mal pagos y para otros, una única salida a la hora de llevar dinero a casa.

Sin duda, los autoservicios chinos han tenido mucho éxito en Argentina. Sus prácticas comerciales adoptadas por la comunidad china, como la venta de marcas menos conocidas a precios con menores márgenes de beneficio, les han dado una ventaja por sobre supermercados más grandes que venden marcas de primera línea.

Los estereotipos más comunes sobre los chinos se extienden a los preconceptos sobre sus negocios y sobre su modo de comerciar productos.

Por ejemplo, muchos argentinos tienen dudas ante los precios bajos de los supermercados chinos, algunos adhieren a la noción de que los dueños desenchufan las heladeras por la noche o que evitan los impuestos para reducir gastos comerciales, 
Además, otros nativos del país creen que los chinos son explotadores y que existe una mafia china que trae gente a la Argentina ilegalmente para aprovecharse de ella como mano de obra barata

A través de estos prejuicios, es posible ver cómo opera el miedo y la ignorancia de algunos que ven a este grupo extranjero, como a una desleal competencia económica ocupando lugares que deberían ser destinados a un argentino.

Lo cierto, en pilar,  un pequeño grupo de comerciantes chino busca reunirse con las autoridades municipales con el fin de poder levantar la clausura de sus negocios y así seguir brindando un servicio a mi humilde entender indispensable a nuestra comunidad.

Lo que resta preguntarnos,  es si estos chinos argentinos pilarenses lograran levantar su persiana después de quitar la franja tan molesta de clausura

Todo parece mucho más complicado de lo que se ve y no aparenta tener una pronta solución. En el barrio toro por ejemplo,  vecinos buscan auto convocarse con la esperanza de poder brindarle una mano a su chino amigo que desde hace años comercializa en la esquina de Río Segundo y cuba.

Por lo pronto la solicitada hecha en las redes sociales crece con sus firmantes y quizás alguien de un lado o del otro,  alcance una propuesta que sirva para calmar las aguas y adquirir nuevos compromisos que le permitan a los comerciantes chinos argentinos pilarense, seguir trabajando y a la municipalidad,  cobrar un Impuesto necesario para seguir dando batalla a una pandemia que parece no querer detenerse.

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