El reclamo por la muerte de Laura Sirera llegó y se hizo eco alrededor de la plaza principal de Pilar.

A las 19 horas de este sábado, los familiares, amigos, compañeros de la militancia, Vecino y todo el arco político de Pilar, se dieron cita para una marcha silenciosa alrededor de la plaza 12 de octubre en memoria de Laura Sirera con la consigna,  NI UNA MENOS en alto, sin olvidar la esperanza de justicia.
 
Llegada las 19 horas, el sol parecía querer esconderse mientras una brisa fresca acariciaba los cuerpos presentes. Para ese entonces, las velas comenzaron a encenderse mientras el aire que se respiraba tenía un sabor amargo mesclado entre  la bronca y la impotencia.
 
No faltaron los abrazos y esas mirada que buscan respuesta en silencio, las palabras casi no eran necesarias, sólo restaba esperar que la comunidad toda de Pilar, se diera cita para comenzar a caminar y gritar con la voz del alma.
 
No había fotógrafos a la vistas y quienes asemos diariolamuynegra.com, no sabíamos si era prudente tomar las imágenes del dolor.
 
Preguntamos si podíamos sacar fotos y nos asintieron afirmativamente, mientras nos pedían respeto y claro, si no solo vinimos a cubrir una nota, también vinimos a decir presente y a manifestar eso dolor inmenso que implica perder una amiga.
 
Es que con Laura compartimos risas y enojos, intensas caminatas donde el calor nos agobiaba, jornadas donde los intercambios de ideas eran acalorados, incluso supimos bailar al compás del triunfo y de la derrota, comimos del mismo plato y quedamos grabados en cientos de fotografías que nos aran recordarla a cada momento, Porque Laura se fue de viaje pero nunca dejará de estar presente a nuestro lado, acompañándonos en la gran aventura que es la vida, mientras nos recuerda que nunca debemos dejar de luchar por una sociedad más justa y sin femicidios.
 
La caminata alrededor de la plaza comenzó pasada las 19.30 hs, siempre en silencio, con las velas encendidas y las lágrimas recorriendo los rostros maltratados por tanto dolor.
 
Federico Achával, flamante intendente de Pilar, fue uno más, se mezcló entre los caminantes y marchó mientras su mirada se perdía entre cientos de interrogantes más la impotencia, esa misma impotencia que nos afectaba a todos por igual.
 
Una vez terminada la caminata, llegaron los agradecimientos, fueron pocas palabras, pero fueron suficientes.
 
La oración también estuvo, ya que los espíritus tan acongojados necesitan de ella para encontrar la calma.
 
Quien suscribe ya dijo, todo lo que podía decir sobre el femicidio que sacudió el día jueves a nuestra comunidad, quien suscribe, ya informo todo lo que podía informar de acuerdo a como se dieron los acontecimientos.
 
 
Solo nos resta hacernos de las únicas palabras que salieron al grito del alma. LAURA SIRERA, PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE.
 
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