De Venezuela con amor.

Alberto Fernández, inició su gobierno con el mote de títere de la Ex presidenta y poco a poco, ha tenido que despejar una serie de duda que al menos, servían como latiguillo y buscaba hostigar más rebajar su capacidad de conducción.

 
 
Por Jesús Marcelo Delise

Esta idea de que quien gobierna no es Alberto sino Cristina, a sido un constante desde que apareció en la escena política como el candidato de frente de todos, la idea, estaba muy construido por los medios opositores y por buena parte de la dirigencia política que perdió las elecciones en 2019, diciendo que en realidad, Alberto Fernández iba a ser un títere de Cristina Kirchner.

Ya quedó atrás la vieja historia del chirolita peronista, Alberto Fernández, pasó de ser una marioneta dominada por CFK, a un ser autoritario que levanta el dedo índice y aterroriza a toda la población argentina, acabando con todas las libertades individuales, mientras expone planes maquiavélico, digno de algún largometraje de Hollywood.

La nueva oposición argentina, trata por todo los medios de mostrarse unida y cada vez que lo hace, deja su fragmentación a la luz de todos. Lo triste, es que no le sobra discurso y en consecuencia, apela a viejas recetas que por momento le funcionaron muy bien, pero que al día de hoy, muestra su decadencia como carta de presentación.

Argentina va camino a ser Venezuela:

Cuando este latiguillo bordeaba cualquier tipo de conversación, la discusión gana enfrentamientos y las partes buscan argumentar, que Maduro, que la derecha, que Estados Unidos, que una dictadura etc. Con el tiempo, solo basto detenerse para darse cuenta que hay una parte de la sociedad argentina, que tiene una asombrosa semejanza con Venezuela.

La oposición, no deja de presagiar el caos, la derechización delirante, se esfuerza cada vez que puede en dejar muy en claro que vamos camino a ser Venezuela y desparrama delirios que ya nos tienen empachado. Sus principales dirigentes, viven afirmando que el peronismo o el kirchnerismo, son sinónimo de narcotráfico, autoritarismo, persecución, confiscación de bienes, entre otras cosas.

El camino a Venezuela, es el resultado de las características del gobierno de Maduro, pero claro, la oposición argentina junto con los medios hegemónicos, acomodan su rancho de la manera que más le convienen, pero sin darse cuenta, hacen hincapié en algo que es reconocido, incluso por muchos antichavistas: la incapacidad, la radicalidad, el carácter reaccionario y el poco apego a las formas democráticas que tiene la oposición venezolana.

Venezuela – “Ni Maduro ni Guaidó son la solución”. [Temir Porras Ponceleón* – Entrevista] – Correspondencia de PrensaVenezuela, no cabe duda que es un país devastado, he incluso, no está demás decir que Nicolás Maduro no es Chávez. El pueblo venezolano está sufriendo los golpes de la inoperancia, pero resulta evidente que la oposición venezolana, con su dificultad para agruparse o para tener un discurso sólido, tampoco ha estado a la altura de los desafíos y algo más, su forma de operar, está muy alejada de los parámetros básicos de la democracia, desde sus intentos de golpe de estado flagrantes, hasta sus golpes blandos de la mano del Truman Show de Guaidó que, después de tanta farsa ha terminado solo o con unos pocos que le festejan su farsa mientras esperan sacar algún beneficio personal.

No cabe duda, la oposición Argentina, que tuvo una oportunidad histórica de cambiar las cosas, mostró su inoperancia y avaricia en sus cuatro año de poder absoluto y hoy, recurre a recetas donde su delirio no tiene desperdicio y deja muy en claro que se parece y mucho a la oposición venezolana.

P/Data: 

Me siento en la obligación de aclarar, debido a comentarios, que no es mi intención  hacer una comparación de Venezuela con Argentina. 

La editorial, simplemente trata de mostrar a una oposición argentina sin argumentos y esa repetición hasta el hartazgo de que vamos camino a ser como Venezuela.

Venezuela y Argentina son dos países  hermanos y la mejor comparación que podemos hacer, es el constante bombardeo de la derecha recalcitrante que busque quedarse con la riqueza de los pueblos.

La lucha de los pueblos por la independencia económica, la soberanía política y la justicia social, es una lucha que nos unes con nuestros hermanos latinoamericanos. 

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