Alberto debutó con Biden y Bolsonaro; FMI debe esperar

El Presidente tuvo una charla privada con el brasileño antes de acto por 35 aniversario del abrazo Alfonsín-Sarney. Más tarde saludó al nuevo presidente de Estados Unidos. Guiño sutil por el Fondo.

 
 
Por Rubén Rabanal

“Hay una tradición en los Estados Unidos: tenemos un presidente a la vez. Avanzaremos cuando llegue el momento”. La frase, en tono mezcla de ironía y buen humor, relatada por uno de los presentes en el despacho presidencial, le sirvió ayer a Joe Biden para responderle a Alberto Fernández una suerte de pedido de ayuda en la negociación con el FMI que el argentino le hizo en medio de la primera conversación que mantuvieron desde que al estadounidense le dieron por ganada la presidencial. “Esperamos que la nueva administración nos ayude”, le había dicho Alberto F. generando la respuesta mencionada. Y estaba claro que Biden no podría ir más allá que esa definición; imposible que tomara un compromiso mayor en esta ocasión y también difícil que lo vaya a hacer en público inclusive cuando asuma la presidencia. Ese tipo de acuerdos o apoyos se suelen cerrar en la intimidad de una conversación mucho más reservada que la de ayer.

A ese punto llegaron dentro de una comunicación que comenzó a las 16:05 y se prolongó por 35 minutos cuando en origen se la había pensado sólo como un acto protocolar de saludo a Biden por su triunfo. Fue sorpresa para algunos de los que escuchaban el diálogo que mantenían ambos, el tono de cercanía con el que terminó la charla y en el que bastante tuvo que ver la mención de Alberto Fernández al papa Francisco.

Fue por esa vía que llegaron a mencionar la negociación con el Fondo. Alberto F. lo introdujo: “Tenemos un amigo en común. El Papa fue central en la negociación de Argentina con el FMI”.

Biden le recordó el papel que Francisco había jugado en las negociaciones durante la administración de Barack Obama para el levantamiento del bloqueo a Cuba: “Yo era el único católico en el gabinete”, recordó Biden casi como chapeando pertenencia con el mismo club que Bergoglio.

La comunicación de ayer era clave para los intentos de equilibrio internacional que hace Alberto Fernández en medio de las presiones que la interna del Frente de Todos ofrece en ese sentido.

Hubo entonces gestos de todo tipo para demostrar públicamente que la relación con la nueva administración en Washington podría pasar por caminos bien distintos a los que hasta ahora tuvo el kirchnerismo con Donald Trump. En ese tren ayer hubo repercusiones en la prensa sobre la conversación entre Biden y Alberto Fernández que reflejaron la buena predisposición de ambos y otros que exageraron gestos con comentarios que técnicamente hubiera sido imposible que se dieran entre dos presidentes. Cuestiones más de literatura que de realidad.

Si es cierto, que en la conversación, como recordó después Felipe Solá, pesó que la Argentina fuera el primer país americano en reconocer la victoria de Biden y que Alberto F., quería aprovechar la comunicación para pedir colaboración con el FMI (y quejarse de paso por el actual director de EE.UU. en el Fondo): “no estamos teniendo mucha suerte con el actual director, que deberá cambiar después del 20 de enero”, contó Solá que se dijo en la conversación.

Según el relato del canciller “Biden dijo que iba tratar de saldar los problemas financieros de América Latina y que él reconocía que a la Argentina como un país muy importante, que tiene una cultura europea muy fuerte”.

La charla telefónica se dio, además, en un día clave para el armado del nuevo gabinete en Washington y con una designación que la Argentina sigue de cerca: ayer Biden confirmó a Janet Yellen como secretaria del Tesoro, una decisión que se ve con buenos ojos en estas tierras. (Ver nota aparte).

Desde ahora habrá que seguir los pasos de la nueva administración demócrata en boca del nuevo equipo de Comunicación de la Casa Blanca. La contraparte de Juan Pablo Biondi en Washington serán siete mujeres (se aclaró que no hay ni un sólo hombre) que están lideradas por Kate Bedingfield que lo asesoró en la campaña y Jen Psaki, con historia en la comunicación dentro del partido demócrata.

La conversación con Biden fue el final de uno de los días con más contenido internacional en la presidencia de Alberto F. Había comenzado con otra asignatura pendiente: el Zoom con Jair Bolsonaro con el que tantos desencuentros habían mantenido hasta ahora.

Las artes de Daniel Scioli fueron clave para este encuentro. Hubo primero una charla privada entre ambos que las artes de Scioli en Brasilia habían posibilitado. El embajador estuvo sentado ayer al lado de Alberto F. y Solá durante la comunicación con Bolsonaro. Fue en ese privado que el argentino le dijo: “Sólo el futbol nos separa”. Hubo, como también sucedió con Biden, menciones a Diego Maradona, y la intención de ambos de avanzar con las mejores relaciones entre Argentina y Brasil. Alberto F. premió a Scioli cuando le dijo a Bolsonaro: “Cualquier tema hablenlo con él; es mi alter ego en Brasil”.

Después vino el acto protocolar para recordar el encuentro de Raúl Alfonsín y José Sarney hace 35 años en el puente que une Foz de Iguaçu con Puerto Iguaz, la última obra binacional que contruyeron los países. El protagonista allí fue Sarney que con 90 años demostró un nivel de lucidez envidiable para todos los presentes.

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