A pocos días del cierre de lista, no hay traicioneros ni traicionados y la lealtad en muchos aspectos, solo será tomada en cuenta, al menos por el peronismo, los 17 de octubre.

La Lealtad,  es la perseverancia en el aprecio o el servicio hacia algo o hacia alguien. Es por eso, una condición que hace posible que las comunidades humanas se constituyan como comunidades de personas y funcionen como tales.

 

Por Jesús Marcelo Delise jmdjesusmarcelo@gmail.com

 

La lealtad,  cubre en efecto, el ser entero de la persona en todas sus dimensiones.

Se es amante leal, amigo leal,  pero se es también leal hacia la autoridad, hacia las instituciones, o hacia la palabra empeñada en un contrato, hacia los dictados de la propia conciencia, hacia las ideas que uno tiene, incluso hacia una cosa.

La lealtad,  se extiende a todo aquello sobre lo que puede recaer una intención humana de la voluntad, y es leal el que mantiene la identidad ética de su persona en la constancia de su intención.

Por otro lado, la deslealtad represente una pérdida de valor moral, así como es un crimen moral respecto de la persona que confió en una intención manifestada.

El ethos de la lealtad,  radica en la fuerza de mantenimiento de la persona, de la sustancia ética, en el saber atenerse duramente a finalidades, propósitos, tareas vitales, al pueblo, al estado, a la patria, a los intereses comunales de toda índole.

Toda lealtad es en última instancia,  lealtad hacia sí mismo, porque al ser continuidad de la intención, es también permanencia de la persona; y por eso, toda deslealtad es una forma de ser desleal consigo mismo.

No soy de aquí ni soy de haya decía Facundo Cabral

La política es demasiado a menudo el arte de traicionar los intereses reales y  legítimos y de crear otros imaginarios he injustos  Arturo Graf

El peronismo ha reconocido históricamente como una de sus mayores  virtudes el concepto de lealtad, precisamente el día más significativo en las efemérides justicialistas, el 17 de octubre, ha sido bautizado como el Día de la Lealtad.

Alberto Teisaire, el vice de Juan Domingo Perón que apoyó a la Revolución Libertadora: "Él no gobernaba, ordenaba" - InfobaeEl almirante Alberto Tesaire fue un hombre de la mayor confianza del general Perón, uno de los pocos marinos que adhirió al peronismo, sin embargo, cuando se produjo el golpe de estado de septiembre de 1955 a los pocos días de asumir la presidencia el general golpista Eduardo Lonardi, Tesaire se reunió con él, para deslindar cualquier responsabilidad de lo ocurrido en los gobiernos peronistas y para trasladar la culpa al general Perón de todos los supuestos males que aquejaba al país.

Luego de la reunión con el presidente de facto, Tesaire renunció al partido peronista lo cual tuvo una gran repercusión en la prensa que se hizo eco de las calumnias que lanzó contra Perón, al que acusaba sorprendentemente de desertar, cuando fue precisamente Tesaire quién se convirtió en el primer desertor de la causa nacional. A los pocos días el ex vicepresidente fue expulsado del partido peronista por “deslealtad y traición partidaria”.

Tengo la sensación que a lo largo de la historia, la traición en el arte de la política, cobró muchos matices, a tal punto,  que hasta se muestra como natural esta cuestión de hoy estar, mañana pegar el salto y al poco tiempo regresar como si nada hubiese pasado.

Alguna vez, en medio de los aprestos para una contienda electoral, escuche decir a un dirigente,  tenemos que salir a buscar a todo los que se fueron, ya sea porque se sintieron defraudados,  o porque se fueron a militar a un bando  contrario.

En estos tiempos que corre,  todo gira alrededor de la búsqueda de un buen resultado a cualquier precio, incluso si eso implica dejar a un costado cuestiones ideológicas.  Este factor, no solo  se ubica en la clase dirigencial, después de todo,  solo basta la oferta de un buen sueldo, algún subsidio perdido o beca de esas que se dan sin ninguna prestación,  para ponerse la camiseta un día de un partido político y otro día de otro,  incluso si ese otro,  está justo en la vereda de enfrente.

Está claro que los partidos políticos son piezas fundamentales para la pluralidad política y esas  confrontaciones de ideas deberían ser  estrategias fundamentales para convivir en una democracia sana que propone la existencia de una pluralidad de voces críticas que debaten sobre el mejor interés para la ciudadanía.

El problema, es que  nos hemos alejado de estos conceptos  y hemos pasado a  contiendas electorales sin contenido,  donde las agresiones son la principal estrategia a la hora de exponer, como si cuanto peor hablaras de tu adversario, mejor te posicionarías.

Parece ser que en política todo vale, un insulto, una descalificación, incluso una denuncia, mañana puede convertirse en una alianza,  al parecer,  en política nadie traiciona,  solo tratan de mejorar  y esto  generalmente supone asegurarse un cargo, conseguir un trabajo o por qué no,  algún beneficio personal.

El concepto de marketing político ha llevado a transfigurar al electorado como un consumidor con necesidades y deseos específicos, tal postura,  ha derivado en políticos fabricados de acuerdo con los resultados de estudios de opinión y no sobre el trabajo político con base en las ideologías de sus partidos.

Según el cronograma establecido por la Cámara Nacional Electoral, el próximo 24 de julio se dará  «inicio de la campaña electoral para las PASO»  y se fija «el fin del plazo previsto para la presentación de listas de precandidatos ante las juntas electorales partidarias»

La cuenta regresiva está en marcha y las alianzas comienzan a dar a luz en un crucigrama que ya está casi resuelto.

En nuestro distrito,  no hay traicioneros ni traicionados,  solo basta dejar pasar el tiempo y a medida que nos aproximamos a las fechas claves para definir una lista, todo comienza a quedar en el olvido.

Los interesado en  alcanzar un lugar de privilegio y responsabilidad en la política local, hacen la vista gorda y abren las puertas partidarias para que todo el que quiera regresar sea bien venido.  Ya no importa si ayer saltaste de vereda,  lo que importa es que regreses  y si eso implica incluso incentivar con algunos privilegios que así sea, después de todo,  a pocos días del cierre de lista, no sirve hablar de traidores.

Como dije a mitad de esta editorial,  en política todo vale, un insulto, una descalificación, incluso una denuncia, mañana puede convertirse en una alianza,  ya que al parecer,  en política nadie traiciona,  solo tratan de mejorar   y esa lealtad de la cual el peronismo ha reconocido históricamente como una de sus mayores  virtudes parece ser que solo será válida en las efemérides justicialistas del  17 de octubre,  día que a sido bautizado como el Día de la Lealtad,  hoy,  en muchos casos olvidada.

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