La renuncia de Guzmán sorprendió al auditorio en medio de las críticas de Cristina a Alberto

El ministro publicó su renuncia cuando la vice promediaba su discurso. Rostros serios en las primeras filas del Polideportivo de Ensenada.

La renuncia de Martín Guzmán comenzó a trascender en el Polideportivo de Ensenada mientras Cristina Kirchner promediaba su discurso. Fue un momento extraño, como un antes y un después en su mensaje.

El rostro de las dos primeras filas de invitados cambió. Se veía entrecruces de miradas, varios miraban sus celulares, se hacían señas. Cristina seguía hablando. Por unos instantes el discurso de la ex presidenta había pasado a un segundo plano.

Luego se supo que Cristina Kirchner terminó su alocución por el aniversario de la muerte del General Perón sin saber de la renuncia de Guzmán. Aunque para ese momento ya todo el auditorio lo sabía.

En un momento se especuló con que alguien podría avisarle. Hablarle al oído o acercarle un papel. Quizás no hubiese sido la mejor decisión. Su imagen reaccionando a la renuncia del ministro de Economía hubiese sido una de las fotos del año.

La vicepresidenta comenzó su intervención recordando el fallecimiento de Perón e incursionó en un breve repaso de su carrera política a partir de 1943. Recordó que se hizo cargo del Departamento Nacional del Trabajo un área sin demasiada injerencia en la estructura de gobierno y que a los pocos meses la transformó en la Secretaría de Trabajo y Previsión. «Y ahí mis queridos y queridas, Perón cazó la lapicera y no la largó más», dijo.

Perón consigue transformar el Departamento Nacional del Trabajo en la Secretaría del Trabajo y Previsión, y ahí, mis queridos y mis queridas, cazó la lapicera y no la largó más. Cazó la lapicera y entró a firmar. Y se la pasó firmando y firmando y firmando. 

Fue una clara referencia a la frase que utiliza Cristina para pedirle a Alberto que tome decisiones políticas en su gobierno. La primera vez que la usó fue en el acto por los 100 años de YPF, en Tecnópolis. «Alberto, usa la lapicera», le había reclamado al Presidente.

El Jefe de Estado respondió el viernes en la CGT. «Perón nunca necesitó una lapicera», afirmó en una respuesta directa a su vicepresidenta.

Por el contrario. Cristina sostuvo que Perón «cazó la lapicera y entró a firmar» y avanzó con medidas importantes como el estatuto del peón rural, el aguinaldo, las vacaciones, reconoció los sindicatos, fundó la Justicia del trabajo. «Se la pasó firmando, firmando y firmando», dijo.

 

Ensenada es un territorio cercano a los afectos del kirchnerismo duro. Se sabe que es un bastión del Frente de Todos y el propio Néstor Kirchner realizó varios actos en el Polideportivo donde este sábado habló Cristina. La ciudad tiene un perfil industrial y una historia ligada al peronismo.

En contraste a los escasos apoyos que logró ayer Alberto, Cristina se mostró rodeada de intendentes del Conurbano bonaerense, como Mayra Mendoza, Mario Secco, Juan José Mussi, por su hijo, el legislador Máximo Kirchner, y el gobernador Axel Kicillof.

También de figuras más cercanas a Fernández como la diputada Victoria Tolosa Paz o el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, a quien se refirió dos veces en su discurso.

En otro tramo de su intervención, Cristina lanzó un fuerte elogio a Carlos Zanini por su rol en el proyecto para la creación del gasoducto Néstor Kirchner.

«Si tenemos gasoducto es porque hizo una correcta interpretación de la ley y entonces se pudo firmar el DNU a los 9 días. Vieron. Hay funcionarios que funcionan, hoy estoy positiva», señaló.

Más adelante, ya cuando la renuncia de Guzmán había trascendido en el Polideportivo, Cristina se defendió de las críticas por sus dichos sobre los movimientos sociales y apuntó que «algunos integrantes» del Frente de Todos le quieren hacer decir cosas que, según ella, no dijo.

«Yo hablé de tres fenómenos, que no debíamos tercerizar la política social; que debíamos acabar con las altas y bajas que las decidiera cualquier dirigente barrial y no el Estado; y la tercera que hubiera un control. Se armó una competencia entre algunos para ver quien agraviaba y mentía más, que les queríamos sacar los planes a los pobres», lanzó.

También insistió la ex mandataria que es necesario «empezar a rediseñar el sistema y pensar en un ingreso universal que no dependa del favor de nadie». «Lo charlé mucho con Juan Grabois y hay que empezar a discutir un ingreso universal único», remarcó.